Gane como gane el PP en Andalucía, Génova 13 lo estropeará
Hace décadas que el PP externalizó su estrategia, se puso en manos de sociólogos y periodistas de izquierdas y vive 'mariacomplejado'.
Hoy debería ser un gran día para el PP, tras ganar las elecciones andaluzas. No lo será, o no del todo, o no como debería, o no como podría haber sido. La razón es que hace décadas que el PP externalizó su estrategia, se puso en manos de sociólogos y periodistas de izquierdas y vive mariacomplejado. Veamos los tres escenarios posibles cuando se haga el arqueo de las urnas.
1. Juanma Moreno, como prevén las encuestas, gana por mayoría absoluta
En ese caso, el más probable, arreciará la campaña contra Ayuso y de paso, contra Feijóo. Los periodistas de izquierdas de los medios de derecha dirán que Moreno Bonilla ha ganado porque es lo contrario de Ayuso. No se señalará su mérito, sino el que, según esos medios, no existe en Madrid. La última idiotez de la izquierda, regurgitada por la Derecha, es que Ayuso nunca ganaría fuera de Madrid. Las encuestas dicen lo contrario. Da igual. Cabría recordar que Ayuso ganó también por mayoría absoluta, pero no lo recordarán, porque eso sería olvidar que, para la prensa progre, zurda o diestra, la Derecha sólo puede ganar pareciéndose lo menos posible a la Derecha. Era la tesis de Arriola, la asumieron los presidentes del PP, de Aznar en adelante, y existe una tendencia en Génova 13, cubil de los complejos, en mantenerla vigente. Mañana, 'fuentes' genovesas dirán que Feijóo ha tomado nota de que sólo una derecha moderada, pero muy, muy moderada, moderadísima, puede ganarle a Sánchez. Todas las encuestas dicen lo contrario, pero ¿cuándo la realidad es superior a los prejuicios? La victoria del PP andaluz, si es absoluta, se interpretará contra el PP nacional.
2. Juanma Moreno gana, pero depende de Vox para la mayoría absoluta.
En este caso, la tendencia genovesa o maricomplejines, dirá que ni siquiera el moderadísimo Juanma ha conseguido revalidar su mayoría, y que deberá acentuar su giro, viaje o expedición al centro para recuperarla. O sea, que si no ha conseguido convencer a los suficientes votantes de Vox para pasarse al PP no es porque se haya acercado al PSOE, que eso siempre está bien, sino porque debe reforzar esa estrategia que, en rigor, ha fallado. Suena contradictorio, pero cabalgar contradicciones, como decía Pablenin, es lo normal en los periodistas de izquierdas cuando hablan de la Derecha. Lo raro es que el propio PP crea interpretaciones tan sesgadas, pero lo hace. Y la necesidad urgente, se dirá, no es acercarse a Vox, sino romper con él. ¿Por qué? Porque cuanto más se parece la derecha a la derecha, peor es. Ya se ha publicado, y firmado por gente que se supone antisanchista, que el PP debe renunciar a priori, por la ética más elemental, a pactar el gobierno nacional con Vox. ¿Y seguiría Sánchez? Sí, pero por culpa de la derecha. Volvemos a lo de siempre: la derecha se reconoce porque la izquierda, y debe asumir que cuanto menos se parezca a sí misma, más la votarán. Se dirá que Madrid, la plaza más difícil, demuestra lo contrario: cuanto más claramente se opone a la izquierda, mejor resultado obtiene el PP, pero, insisto, no hablamos de lo que, en buena lógica, cabría pensar sino en lo que los medios de comunicación escrita de centro-derecha, va a decir. Y Génova 13 asume de inmediato toda la propaganda que niega sus valores.
3. Juanma Moreno dice que buscará la presidencia sin el apoyo de Vox.
Esta hipótesis, ya la ha aventurado el propio presidente, no se sabe si para caer mejor a los medios progres o porque piensa que lo convierte en la alternativa no sólo a Ayuso sino al propio Feijóo, que se ha mostrado favorable al pacto con Vox para echar a Sánchez. Sería la ideal para la izquierda de la derecha, el centro del centro y los medios de en medio. En realidad, volveríamos a la casilla de salida: la superioridad moral de la izquierda, de cualquier izquierda, sobre la derecha, cualquier derecha.
La victoria del PP, por grande que sea, se convertiría en semiderrota, por las expectativas defraudadas y por algo más importante: siempre será mejor el PSOE que Vox, llámese como se llame. Cuanto más a la derecha, menos legitimidad se tiene para gobernar. Eso, que no se confiesa, es lo que subsiste en el fondo de los argumentos contra la polarización. Nada más polarizador que Sánchez, salvo los socios de Sánchez, y nada ha polarizado menos que el PP de Feijóo, pero quienes siguen los medios habitualmente pueden ver que la propia elección del concepto 'polarización' reparte la responsabilidad a partes iguales. Es injusto y falso, pero ¿quién dijo que en las tendencias ideológicas prima la justicia o la veracidad? ¿Y alguien duda de que los periodistas tienden ideológicamente a la izquierda, de forma totalmente incondicional, subconsciente o consciente, pero indiscutible?
Por eso, que viene de la ya lejana externalización de los valores que defiende en teoría el PP y vota su base social, la victoria en las elecciones andaluzas de hoy, se convertirá mañana no en un éxito, sino en lo más parecido a un problema: qué hacer con este éxito, que no será tanto. Es fácil adivinar las reacciones de la derecha política, mientras crea, como cree, en la necesidad de que la izquierda la felicite por haberla derrotado. Nunca lo hará, pero en Génova 13 seguirán esperándolo. Mañana mismo.
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