
Una viñeta en el panfleto de Escolar nos explicaba amablemente que expulsar a todos los invasores de Ceuta sería prevaricar. Es mentira, claro: está publicada en el panfleto de Escolar. Basta con que el Gobierno declare el estado de excepción, que es lo que tendría que haber hecho desde el primer día, y podrá expulsarlos a todos por donde han venido. Pero para hacer eso hay que suponer que el Gobierno quiere solucionar el problema y hasta hoy no hay ningún indicio de que sea así.
Muchos hemos achacado la inacción del Gobierno a que Pedro Sánchez prefirió irse de vacaciones a poner al Estado a trabajar. Que los ceutíes le importan lo mismo que el resto de nosotros, es decir, nada. Que al fin y al cabo sea consciente de que era la última vez que podía disfrutar de La Mareta y emplear todos los recursos del Estado a su disposición para pegarse la vida padre. Hasta el punto está convencido que ni siquiera le ha importado quedar peor que Mazón, que estuvo ausente un par de horas, no casi un mes entero. Y tuvieron que convencerlo en Moncloa para que no se fuera otros cuatro días más a un hotel de lujo en Andorra.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha permitido la invasión y es el que ha convertido la vida de los ceutíes en un infierno. Sus ministros van argumentando cada uno una cosa distinta, como si por ser agosto también se hubieran ido de vacaciones quienes deciden la doctrina oficial. Pero también sabemos que han vuelto al trabajo quienes elaboran los argumentarios porque hemos leído estos días el mismo tuit a Sarah Santaolalla y Euprepio Padula Balambambú. Así que es sólo cuestión de tiempo a quién y con qué excusa van a echarle la culpa de su sumisión a Marruecos y su incapacidad para reaccionar a una invasión organizada por la dictadura del comendador de los creyentes.
De hecho, ya ha empezado el runrún de fondo. Ya enseñan la patita del clima de odio generado por la ultraderecha. Por el momento ese relato no ha colado porque no ha sucedido nada más grave que unas cuantas tiendas en la playa destrozadas sin que hayan podido echarle la culpa además a ninguna de las cabezas de turco habituales. Pero si sigue pasando el tiempo y los invasores siguen en Ceuta, cada vez habrá más posibilidades de que la respuesta de las víctimas sea más violenta y que quien acabe recibiendo palos no sean militares sino invasores. Y entonces se llevarán las manos a la cabeza, lo declararán inadmisible y le echarán la culpa a la extrema derecha, como siempre que intentan eludir las consecuencias de su empeño por destrozar España. Es la única salida posible que tienen.
Pero si hay un muerto en Ceuta, el principal responsable será Pedro Sánchez. Porque si no fuera por su inacción de gobierno, todos los invasores estarían ya un mes fuera de España, de vuelta en Marruecos. Y el truco de dejar pudrir la situación hasta que pase algo que, repetido hasta la saciedad, cada vez convence a menos gente. Y cuando por fin te caes del guindo y ves el andamiaje del engaño, te das cuenta de que todas las veces anteriores que te lo creíste también eran mentira.