
L D (EFE) La mayoría de estas personas son hemofílicos que, antes de 1999, recibieron sangre de donantes que posteriormente desarrollaron la enfermedad. En la carta se les informa de que no deben donar sangre y de que deben comunicar su situación a doctores y dentistas para evitar la propagación de la infección. "En interés de la salud pública, hemos decidido tomar esta medida de precaución", declaró el profesor Don Jeffries, director del Panel de Incidencia de la EEB.
El ministro británico de Sanidad, John Reid, puso en marcha el pasado diciembre una investigación sobre el riesgo de contracción de la enfermedad tras anunciar que una persona había muerto de la misma tras recibir sangre de un enfermo. El Gobierno prohibió entonces donar sangre a las personas que hubieran recibido una transfusión a partir de enero de 1980. El pasado julio transcendió además que un paciente que había recibido sangre infectada desarrolló el agente que desencadena el virus, aunque murió por otras causas.
El ministro británico de Sanidad, John Reid, puso en marcha el pasado diciembre una investigación sobre el riesgo de contracción de la enfermedad tras anunciar que una persona había muerto de la misma tras recibir sangre de un enfermo. El Gobierno prohibió entonces donar sangre a las personas que hubieran recibido una transfusión a partir de enero de 1980. El pasado julio transcendió además que un paciente que había recibido sangre infectada desarrolló el agente que desencadena el virus, aunque murió por otras causas.