
El menor de unos seis meses de edad que fue socorrido el pasado miércoles en estado crítico tras arribar a bordo de una embarcación irregular a las costas canarias, ha perdido la vida. Según han confirmado este jueves fuentes del Hospital de La Candelaria, el trágico desenlace se produjo en sus instalaciones, situadas en la isla de Tenerife, hasta donde el paciente había sido trasladado de urgencia ante la imposibilidad de ser tratado en el centro insular herreño.
El rescate original se produjo en la zona conocida como el Mar de Las Calmas, al sur de la isla del meridiano. El lactante había sido evacuado en un helicóptero medicalizado debido a la extrema gravedad de su estado clínico, en un vuelo en el que también se desplazó a un adulto que requería asistencia especializada urgente. Pese a los constantes esfuerzos de los profesionales sanitarios, no ha sido posible salvar la vida del niño en el centro tinerfeño.
La embarcación precaria, detectada inicialmente por un pesquero que faenaba en la zona, transportaba a un total de 165 personas en unas severas condiciones de hacinamiento. Una patrullera de Salvamento Marítimo se encargó de remolcar la nave hasta el muelle del puerto de La Restinga. A su llegada a tierra, los equipos de emergencia desplegados en el operativo confirmaron el fallecimiento de una mujer, que no logró sobrevivir a la dura ruta atlántica explotada habitualmente por las mafias del tráfico de seres humanos.
Tras el tenso desembarco y la primera evaluación médica a pie de muelle, los servicios sanitarios determinaron el traslado de una quincena de ocupantes al hospital de El Hierro. El precario estado de salud de estos extranjeros evidencia las extremas circunstancias de unas travesías que promueven las redes de inmigración ilegal, las cuales continúan lucrándose a costa de enviar a cientos de individuos al mar en barcazas sin las más mínimas medidas de seguridad y navegación.
La constante presión migratoria sobre el archipiélago canario, y en especial sobre territorios de menor tamaño y recursos como es el caso de El Hierro, sigue registrando cifras alarmantes. El incesante goteo de llegadas somete a una gigantesca tensión a los dispositivos asistenciales y de seguridad del Gobierno autonómico y del Estado. Ante este reiterado escenario, se sigue reclamando al Ejecutivo una respuesta firme que aborde esta grave crisis migratoria de manera estructural, priorizando el control de las fronteras para impedir las salidas en origen.
