
La temporada estival trae consigo un notable aumento de las actividades al aire libre, lo que también conlleva un incremento del riesgo de sufrir accidentes. Ante esta realidad, los profesionales del Servicio de Urgencias Canario (SUC) han lanzado una serie de advertencias sobre cómo manejar de forma adecuada los siniestros que derivan en un traumatismo craneoencefálico, una de las urgencias más delicadas que se pueden presentar durante estos meses.
Cuando un ciudadano sufre un fuerte impacto en el cráneo, ya sea por un resbalón en el borde de una piscina o por un tropiezo en una zona rocosa de la costa, resulta vital mantener la calma y vigilar la aparición de posibles signos de alarma. La alteración de la conciencia o una repentina somnolencia y tendencia a quedarse dormido son los primeros indicadores de que el traumatismo reviste una gravedad mayor de la estimada en un primer momento.
Junto a estos cambios en el estado de alerta del paciente, los equipos de emergencia insisten en prestar especial atención a otros síntomas físicos igualmente preocupantes. La aparición de náuseas, vómitos repetidos o la hemorragia por oídos o nariz apuntan a un cuadro clínico que requiere intervención inmediata para evitar complicaciones neurológicas severas.
Asimismo, los expertos sanitarios detallan que este tipo de lesiones pueden ir acompañadas de un dolor de cabeza inusualmente intenso. Además, la aparición de hematomas alrededor de los ojos o detrás de las orejas, así como cualquier asimetría o alteración evidente en el tamaño de las pupilas, constituyen una señal inequívoca de emergencia médica.
En cuanto al protocolo de actuación, si el accidente se debe a una caída desde cierta altura, la premisa fundamental es no mover al herido bajo ningún concepto. Una movilización precipitada o incorrecta por parte de personas sin formación sanitaria puede agravar drásticamente posibles lesiones en la columna vertebral, con especial riesgo para las vértebras cervicales.
Mientras se aguarda la llegada de las ambulancias y del personal especializado, la labor de los acompañantes es muy importante. La persona que asiste al accidentado debe comprobar la presencia de pulso y confirmar si el herido respira de forma regular, manteniendo en todo momento la comunicación con el centro de coordinación de urgencias para transmitir cualquier variación en el estado de salud.
Por otra parte, el SUC recuerda que la ausencia inicial de síntomas alarmantes no debe ser motivo de una falsa tranquilidad. Todo trauma craneal derivado de un mecanismo de alta energía, o aquel que suceda tras un desvanecimiento, debe ser siempre valorado por un médico lo antes posible para descartar hemorragias internas de evolución lenta.
Finalmente, los profesionales abordan también las contusiones en otras áreas del cuerpo. Si el impacto afecta a las extremidades y se ignora el alcance real de la lesión, se recomienda inmovilizar el miembro y aplicar frío local sobre la zona inflamada. En situaciones de deformidad evidente o incapacidad de movimiento, es imperativo seguir las estrictas instrucciones telefónicas del coordinador sanitario hasta recibir asistencia presencial.
