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Gonzalo Castañeda 

Alisios de fango

​El archipiélago respira estos días un ambiente asfixiante provocado por los diferentes casos de corrupción política.

JUZGADOS DE LA COMUNIDAD AUTONOMA DE CANARIAS | EUROPA PRESS

Lo que hasta hace poco eran sospechas, murmullos de pasillo y expedientes guardados en los cajones, han comenzado a reventar de manera virulenta. Las Fiscalías de ambas provincias han pisado el acelerador, y la avalancha de imputaciones amenaza con llevarse por delante a destacados prebostes de nuestro panorama político. La impunidad empieza a resquebrajarse.

​Como ya saben, hace exactamente un año advertí desde esta misma tribuna de lo que terminaría pasando en Arrecife con su alcalde. No hacía falta ser Nostradamus para entender que, más tarde o más temprano, Yonathan de León sería imputado.

Esta misma semana, el regidor ha quedado señalado por la Fiscalía, querellado y en el punto de mira como sospechoso de cometer diferentes actos de corrupción política a través de contrataciones irregulares. El tiempo nos ha dado la razón: ya en su momento, los propios funcionarios del Ayuntamiento, en un loable ejercicio de rigor, advirtieron mediante reparos que estos diversos contratos eran manifiestamente, y como mínimo, irregulares. La advertencia técnica fue ignorada por la soberbia del cargo, pero los juzgados no entienden de cortijos.

​Sin embargo, el alcalde de Arrecife no será el único. No hace falta ser demasiado lince para advertir que a Ángel Víctor Torres le espera un curso político a partir de septiembre que solo puede calificarse de verdaderamente tortuoso. El actual ministro y expresidente autonómico tiene por delante un horizonte judicial teñido de negro. Su inminente paso por los juzgados se perfila, como mínimo, en calidad de testigo por la rama canaria de los casos de corrupción de la trama Koldo y Ábalos. No obstante, dada la gravedad de los indicios y el vergonzoso modus operandi durante la crisis sanitaria, lo más esperable, y a lo que apuntan todas las quinielas, es que acabe desfilando como imputado. El cerco se estrecha, y las excusas de desconocimiento empiezan a resultar un insulto intolerable a la inteligencia de los ciudadanos.

​Pero no serán los únicos protagonistas políticos con marca canaria que desfilarán por los diferentes juzgados de nuestra Comunidad Autónoma. La sangría de la decencia pública tiene nuevos actores a punto de salir a la luz. Muy pronto conoceremos los nombres y apellidos de las personas que la Fiscalía Anticorrupción decida investigar formalmente en relación con el brutal sobrecoste de una carretera en las islas. Hablamos de una infraestructura construida con un presupuesto absolutamente desorbitado en su ejecución final; un auténtico sumidero de dinero público.

​Este caso en concreto promete dinamitar la falsa pureza del establishment, ya que afectará directamente a tres personas, una de cada uno de los grandes partidos políticos. Un tridente transversal que demuestra que, cuando se trata de gestionar el cemento y el despilfarro sin control, las siglas ideológicas pasan a un muy rentable segundo plano.

​La Justicia ha despertado y conoceremos más detalles de esta purga judicial en muy poco tiempo. Mientras tanto, pueden esperarlo comiéndose una rapadura.

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