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El gran error que todos cometemos al volver al trabajo

Los especialistas recomiendan recuperar poco a poco los horarios y evitar sobrecargarse de tareas durante los primeros días.

bañistas en la playa de Las Teresitas, en Santa Cruz de Tenerife | EFE

Volver de vacaciones y recuperar de golpe el ritmo habitual puede pasar factura. El despertador vuelve a sonar, regresan las obligaciones y toca recuperar horarios que durante las últimas semanas habían quedado aparcados.

Para algunas personas, esta vuelta puede traducirse en cansancio, irritabilidad, falta de concentración o poca motivación. Es lo que habitualmente se conoce como síndrome postvacacional, aunque los especialistas recuerdan que no se trata de un diagnóstico clínico.

Desde el servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, recomiendan afrontar este regreso sin prisas y, sobre todo, evitar el error de intentar recuperar en apenas unos días todo el ritmo que se tenía antes de las vacaciones.

La clave está en hacer una transición progresiva. Recuperar los horarios de sueño, organizar las obligaciones y reservar algo de tiempo para el descanso puede ayudar a que la adaptación sea más llevadera.

No intentes recuperar todo de golpe

Uno de los principales errores al regresar es llenar la agenda desde el primer día. Intentar ponerse al día con todas las tareas pendientes, asumir nuevas obligaciones o exigirse volver inmediatamente al mismo nivel de actividad puede aumentar el estrés.

Los especialistas aconsejan introducir los cambios de manera gradual y evitar una sobrecarga durante los primeros días. También recomiendan mantener espacios para las aficiones y la vida social, ya que continuar con actividades que generan bienestar puede facilitar el regreso a la rutina.

El descanso también es fundamental. Recuperar unos horarios regulares de sueño y alimentación y volver progresivamente a la actividad física puede ayudar al organismo a adaptarse de nuevo al ritmo habitual.

Cuando el malestar no desaparece

El síndrome postvacacional puede manifestarse con cansancio, irritabilidad, falta de motivación, una ligera bajada del estado de ánimo o dificultades para concentrarse.

En la mayoría de los casos se trata de molestias temporales que desaparecen después de unos días o algunas semanas, cuando la persona vuelve a adaptarse a sus obligaciones.

Sin embargo, los especialistas aconsejan prestar atención a la duración y la intensidad de estos síntomas. Si se mantienen durante más de dos semanas o interfieren de manera importante en la vida cotidiana, puede ser conveniente consultar con un profesional para descartar que exista otro problema.

La vuelta al colegio también puede generar nerviosismo entre los niños y adolescentes. En estos casos, las familias pueden ayudar recuperando progresivamente los horarios, especialmente los de sueño y alimentación, y hablando con los menores sobre cómo se sienten ante el comienzo del nuevo curso.

Escuchar sus preocupaciones, hacerles partícipes de los preparativos y evitar que el cambio de horarios sea demasiado brusco son algunas de las medidas que pueden facilitar la transición.

Al final, el consejo de los especialistas se resume en una idea sencilla: volver a la rutina también requiere su propio periodo de adaptación. No todo tiene que estar resuelto el primer día.

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