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Torres se lava las manos ante el repunte migratorio cuestionando a los propios servicios de inteligencia

El ministro desacredita los informes de inteligencia sobre la ruta atlántica y agita el choque político para tapar la inacción de Moncloa

Ángel Victor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, PSOE | EUROPA PRESS

El ministro Ángel Víctor Torres ha vuelto a recurrir al apaciguamiento retórico para eludir las responsabilidades del Estado en la frontera sur. Al afirmar en la cadena SER Canarias que no le constan informes sobre un repunte de llegadas en los próximos meses y llegar al extremo de relativizar las prospecciones de los servicios de inteligencia asegurando que "se pueden equivocar" o "quedan sin efecto", Torres despliega una coartada burocrática destinada a justificar la ausencia de planificación preventiva por parte del Gobierno central.

Reducir la presión sobre la ruta atlántica a un fenómeno meramente "cíclico" no responde a la prudencia institucional, sino a la necesidad política de congelar el despliegue anticipado de recursos de acogida, triaje e infraestructuras de derivación. Al desacreditar las alertas de la propia inteligencia estatal, Moncloa evita comprometer presupuesto y elude forzar un reparto corresponsable con el resto de las comunidades autónomas. La consecuencia directa de este negacionismo táctico es trasladar, una vez más, todo el impacto de la sobrecarga asistencial sobre la infraestructura saturada del Archipiélago.

Wedge strategy: ataque a Domínguez

Incapaz de articular respuestas estructurales a la crisis humanitaria y competencial, Torres intenta desplazar de inmediato el eje de la conversación hacia el terreno de la agitación política. Al cargar contra las declaraciones del vicepresidente canario y líder del Partido Popular regional, Manuel Domínguez, sobre la firmeza fronteriza, el ministro retuerce el discurso de su rival para sugerir absurdamente que la postura de la coalición pone en riesgo la economía de las islas o la libertad de circulación de los propios canarios.

Esta estrategia responde a un cálculo evidente de wedge strategy (estrategia de la cuña): encender el debate ideológico y polarizar el ambiente político para forzar tensiones entre los socios del Ejecutivo autonómico (Coalición Canaria y Partido Popular) y desviar la atención pública del inmovilismo de Moncloa. Ante la falta de compromisos firmes en materia migratoria, Torres prefiere fabricar un enfrentamiento mediático con el Gobierno insular antes que rendir cuentas por la inactividad y la falta de previsión del Estado.

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