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Castilla y León

El despilfarro de la exabadesa de Belorado llevó al monasterio a la ruina: "Gastaba como si fuera una multinacional"

Reclama a la comisión gestora el pago de 35.000€ para gastos y más de 11.000€ para sus 11 trabajadores. En las cuentas del convento, dejó solo 6.000€.

Reclama a la comisión gestora el pago de 35.000€ para gastos y más de 11.000€ para sus 11 trabajadores. En las cuentas del convento, dejó solo 6.000€.
Tres de las hermanas cismáticas en Madrid Fusión. | EFE

Laura García de Viedma, la exabadesa de Belorado, ha denunciado este martes -a través del programa Todo es mentira de Cuatro- que los trabajadores de paquetería no recogen sus pedidos del obrador porque no se les ha pagado y acusa al comisario pontificio de querer asfixiarlas económicamente, en referencia a la diez monjas cismáticas excomulgadas el pasado 22 de junio que continúan viviendo en el monasterio burgalés. Veamos qué hay de cierto en ello.

Cabe recordar que cuando el arzobispo de Burgos -Mario Oceta, la persona designada por la Santa Sede para encontrar la mejor solución a la rebelión desatada en el convento- intervino las cuentas del monasterio el pasado 4 de junio se encontró con que el saldo que había en ellas era insuficiente para hacer frente a los pagos corrientes de la comunidad, por no hablar de las deudas. Entre todas ellas, apenas sumaban 6.000 euros. Una cifra muy inferior a la que necesitan las exreligiosas.

Según ha comunicado la comisión gestora de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, que empezó sus funciones el 23 de mayo (con el nombramiento de Iceta como comisario pontificio), García de Viedma se negaba inicialmente a proporcionarles la información "necesaria para la correcta administración" de los mismos. Llegados a este punto, cabe recordar que la líder de la conspiración no remitió ninguna factura hasta la madrugada del martes 25 de junio.

Entonces reclamó a Iceta por correo electrónico alrededor de 11.000 euros de gastos y cerca de 10.000 en concepto de nóminas. Cantidad que en unos días se habría duplicado. "Hasta la fecha, se han recibido más de veinte facturas, por un importe superior a 35.000€ y un total de once nóminas, por importe aproximado de 9.800€", señala en su último comunicado -emitido en la tarde de este martes- la comisión gestora.

"Con el exiguo saldo obrante en las cuentas a las que hemos podido tener acceso", advierten, "es imposible hacer frente a estas obligaciones". ¿Qué habría hecho la comunidad de monjas clarisas del convento para sobrevivir, si sólo contaban con 6.000 euros en sus cuentas?, nos preguntamos. "El nombramiento del comisario pontificio las ha salvado", aseveran fuentes eclesiásticas cercanas al caso consultadas por Libertad Digital.

Clausura a todo tren

Según explican a este periódico, "el problema de Belorado es que viven a todo plan". No hay justificación alguna para que la comunidad tuviese "once empleados, cuando lo normal en cualquier convento es que haya una o dos personas contratadas". Lo del monasterio burgalés era totalmente insólito "teniendo a diez hermanas en condiciones de poder ocuparse de esos trabajos".

"Las más jóvenes suelen cuidar de las más mayores, no se contrata a nadie si no es imprescindible", añaden. Y esto sólo pasa en comunidades más pequeñas donde la edad media de las religiosas es muy elevada, nos comentan. "Lo de Belorado no hay quien lo mantenga", aseveran, "es una ruina". "Hay que tener en cuenta que también tienen que pagar la seguridad social de las más jóvenes".

Las pensiones de las mayores

"Las pensiones de las hermanas mayores son la base económica que sustenta los conventos", explican. "Pero son unos 10.000 euros al año por cada una de ellas", añaden, "la cantidad no da" para el tren de vida que parecen llevar las hermanas de la comunidad de Belorado, que -además- no es propio de las monjas de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara (a la que pertenece el monasterio).

Oración, silencio, fraternidad y trabajo son algunas de las señas de identidad de estas religiosas que dedican sus días a la vida contemplativa. Lo que hemos podido ver a través de los medios de comunicación y sus redes sociales es que las cismáticas de Belorado estaban haciendo carrera con sus afamadas trufas, que han triunfado en ferias gastronómicas de la talla de Madrid Fusión. Pero, ¿eran un buen negocio?

Trufas deliciosas, pero ¿rentables?

Que las trufas que se realizan en el obrador del monasterio de Santa Clara de Belorado son un manjar, es innegable. Pero, según nos cuentan las mismas fuentes, no les servían más que "para subsistir". "No son negocio para ningún convento, eso es para todos igual", nos explican. Con más motivo para el burgalés, dado que "usan chocolates muy caros" y con lo que ganan "tienen que pagar esa materia prima".

También hay que tener en cuenta que se trata de un producto estacional. "Supone una gran inyección en Navidad, pero las ventas del resto del año son residuales". Sor Sion presumía en una entrevista concedida a El Mundo en 2021 de que vendían unos 1.200 kilos de su producto estrella en la campaña navideña. Pero otros conventos venden cantidades similares o incluso mayores de sus dulces, que tienen bastante más margen de beneficios.

Las ocurrencias de la abadesa

Las fuentes consultadas, que conocen muy de cerca en funcionamiento de los monasterios españoles y han tratado a Laura García de Viedma, aseguran que ella "funciona a golpe de ocurrencia". También le pasó con "el criadero de perros que montaron, que era un negocio ruinoso además de ilegal".

De la misma manera, nadie entendió "cuando decidió dejar un convento extraordinario y en perfecto estado como el de Derio para irse a Orduña, que lleva años vacío y está que se cae". "No tiene cabeza para nada más que abducir al resto de las hermanas y conseguir que la sigan en todo lo que diga", sentencian. "Las que no lo han hecho, han ido a la calle".

Mala gestión económica

No es la única persona con la que hemos hablado que destaca su mala cabeza a la hora de tomar decisiones que afectan a su comunidad. "Gastaba como si fuera una multinacional", señalan. En los doce años que García de Viedma ha estado al frente de Belorado, el convento ha acogido a hermanas mayores que procedían de monasterios que han sido vendidos y que con ellas se llevaron su parte de beneficios.

Muchos, dentro y fuera de la Iglesia católica, se preguntan "qué es lo que ha podido hacer" la abadesa con ellos. A la vista del estado de las cuentas del monasterio, tiene pinta de que se lo ha fundido. Otros conventos han utilizado bien el dinero de la venta del convento de Badaia (Vitoria), "de la que Belorado también recibió su parte". "El de Agurain (Álava) -por ejemplo- ha hecho una reforma completa y ha quedado que da gloria ir", exclaman.

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