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Mujeres difíciles

Paloma Zorrilla dinamita cualquier debate desde dentro. No por lo que dice sino porque lo que dice pone en evidencia a los demás.

Rosa Belmonte
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Paloma Zorrilla, a la derecha

Dice Morrisey que no es homosexual. Después de que su autobiografía haya incluido la relación de dos años con un señor llamado Jake, el cantante ha emitido un comunicado: "Desgraciadamente, no soy homosexual. De hecho, técnicamente soy ‘humasexual’. Me siento atraído por humanos. Pero, claro, no por muchos". Por sus partes, Paloma Zorrilla dio uno de sus tronchantes recitales el sábado en La Sexta Noche (antes lo hacía en La noria, ¿pero quién se puede resistir a llevarla?). Lo más admirable de esta chica es su desinhibición, el estar al margen de lo que se supone que se debe decir para que no te lapiden en un mundo "correcto", el estar al margen incluso de cualquier persona en el plató. Y eso que en ese programa suelen estar separados por bandos, enfrentados. Ella debería haber bajado de los cielos en un sillón como Rafaela Aparicio en Mamá cumple cien años, que son los que parece que tiene.

Las declaraciones en contra del matrimonio homosexual de Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, fue su percha, la percha del debate. "En este país, si no eres homosexual no eres nadie. Los heterosexuales somos una especie en peligro de extinción", dijo. Como si fuera Daffyd Thomas (de Little Britain), es decir, "el único gay del pueblo". Pero al revés. Había que ver la cara de estupor de Marta Rivera de la Cruz y las carcajadas de Elisa Beni, que se desparramaba en el sillón como Josema Yuste cuando imitaba a Jesús Hermida.

Tiempo atrás, en La noria había dicho lo siguiente: "Casarse con alguien del mismo sexo es como ser miope: una anomalía. Yo soy miope y no voy defendiendo la miopía bailando por la calle con una bandera de la miopía y montando la que montan los homosexuales". A mí me hace mucha gracia. Y me sorprende que ponga de los nervios a tanta gente. Es como si pusieran a Cañita Brava en un debate y nos indignáramos (por cierto, hay un señor que presenta El Tiempo en TVE que es clavadito). Paloma Zorrilla dinamita cualquier debate desde dentro. No por lo que dice (estemos de acuerdo o no) sino porque lo que dice pone en evidencia a los demás, que siempre dicen lo mismo. Ella también, vale. Pero de la misma manera que las letras de Albert Pla son siempre iguales. Iguales de tocapelotas.

El portal Target Map hace mapas de todas clases. Lo mismo uno con la tasa de amputados en España por cada 1.000 habitantes que otro con el tamaño de los penes en el mundo. Ha publicado uno que señala dónde son más difíciles las mujeres (más difíciles de conquistar). Muy difíciles en Oriente Medio; difíciles en España, Italia, Argentina, Corea del Norte y otros países africanos y de Oriente Medio; normal en los otros países europeos, Canadá, Estados Unidos, Australia, Chile, Paraguay (?), Japón, India y Corea del Sur; fáciles en la mayor parte de América Latina y Central, China, Rusia, países de Europa del Este, Sudáfrica e Indonesia; más fáciles todavía, Bolivia, Perú, Cuba, Tailandia, Filipinas, Uganda, Kenia, Etiopía y otras partes de África.

No me he resistido a poner esta tontería de mapa porque, en el fondo, tiene parte de razón. Exactamente igual que Paloma Zorrilla. ¿Pero a quién se le ocurre? Algunas mujeres, según el portal (vete a saber si es verdad) han contestado con un mapa donde localizar a los hombres más fáciles: en todo el mundo. Sin excepción.

Entiendo que Paul Morrisey diga que no es homosexual. Lo mismo ha conocido a Paloma Zorrilla. Le habrá dado miedo.

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