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El tránsito de payaso a rico empresario de Emilio Aragón

Emilio Aragón cumple 60 años convertido en un empresario multimillonario.

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Con Belén Rueda, en los 90 | Gtres

Llega Emilio Aragón a los sesenta años en su plenitud de febril hombre de empresa, embarcado en un montón de proyectos de todo tipo, que ha sido siempre la tónica de su carácter. Un tipo emprendedor, de esos "que no paran", que constantemente están en activo. Y siempre dentro de su corazón, el amor al circo, que es donde comenzó artísticamente, siguiendo la estela de sus antecesores. Con la familia como centro de sus preocupaciones. Joven abuelo de tres nietos, con los que se divierte los fines de semana, tumbado con ellos en el suelo y participando de sus juegos, que le devuelven a la memoria su más tierna infancia.

Tiene nombre compuesto, Emilio Tomás, nacido en La Habana el 16 de abril de 1959. Cubano por tanto, pero español en su pasaporte y en su alma, pues nació en aquella isla porque sus padres actuaban en el circo de su propiedad. El clan de los Aragón regresó a España en los años 70 y se ganaron a la parroquia infantil con aquel entrañable programa, Había una vez un circo. A los Gaby, Fofó y Miliki, se les unió el hijo de éste, Emilio, a quien para diferenciarlos llamaban Milikito. Y él, que ejerció de payaso unas temporadas, acabó triunfando como presentador, cómico y cantante en diferentes programas de la televisión de los años 80 y 90, a saber: Saque bola, Vip Noche, El gran juego de la oca... Y luego, su éxito total como actor de una de esas comedias que los profesionales llaman "de situación". Era Médico de familia, que batió récords de audiencia durante varias temporadas, incorporando el papel de Nacho, el joven doctor, viudo y padre de tres hijos, que terminaba contrayendo segundas nupcias con su cuñada, Lydia Bosch en el reparto.

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Emilio Aragón y Miliki, en los 90 | Gtres

La gente detenía a Emilio cuando se daba de bruces con él en la calle, creyéndolo médico de verdad. Casado, también con tres hijos, hubo de soportar no sólo esa avalancha de admiradores, sino la persecución implacable de los reporteros, a las puertas de su casa, lo que llegó a alterar la paz familiar. Harto de de esa situación, dispuso junto a los suyos marcharse un año a Boston y así lograr un equilibrio que la popularidad le iba hurtando a él, a su mujer y a sus retoños. No es Emilio Aragón en la actualidad personaje fácil para los periodistas. Y no por su carácter, que está presidido por su bonhomía natural, su educación y respeto hacia cualquiera que se le acerque., Es que prefiere llevar una vida totalmente alejada de los focos, dedicado a sus negocios y los fines de semana a su familia. Ni siquiera atendió, meses atrás, la solicitud de Bertín Osborne para que acudiera a su programa de entrevistas.

A comienzos de la década de los 90, justo con la irrupción de las televisiones privadas y autonómicas, fundó una compañía llamada Globo Televisión, con dos socios, que un par de años más tarde dio paso a Globomedia, importante empresa, que le produjo grandes beneficios económicos en el medio audiovisual, creadora de programas que llegaron al gran público, aún recordados, como las series Periodistas, Los Serrano, y otros espacios de entretenimiento, caso de ¡Qué me dices! y Caiga quien caiga. Emilio Aragón ocupaba la presidencia de Globomedia y estaba en poder de un importante paquete de acciones, como fundador. Globomedia acabó en manos de Mediapro, operación propiciada por Emilio, que incrementó su patrimonio ostensiblemente, hace de esto cuatro años.

Emilio Aragón ya no era el payasete de sus tiempos juveniles, sino un próspero negociante, ayudado por su esposa, que lo ayudaba llevando la contabilidad. Se habían casado el 19 de agosto de 1983 en Asturias, región de la que procede ella, Aruca Fernández-Vega Feijóo, descendiente de una familia de acreditados oftalmólogos por parte de padre, y de madre, de otra de empresarios circenses. Aruca es madrileña, nacida en 1961, dos años menor por lo tanto que Emilio. Mujer atractiva, elegante, discreta, que a su condición de ejemplar esposa y madre une su faceta también de inteligente empresaria de una compañía de productos de belleza y otra de ropa. Muy activos como se ve el simpático matrimonio. Que han incrementado en los últimos años sus negocios con otras productoras: Globo Caribe, Caribestars, dedicadas al mundo de la comunicación, audiovisual, musical; y Miprole, que abarca productos textiles, bisutería y artículos de regalo. Y todo en conjunto ha convertido a Emilio Aragón en millonario. Tan sólo se tiene noticia de que fracasó en un negocio compartido con otros socios: una bodega toledana, que les produjo pérdidas estimadas en algo más de dos millones de euros.

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Con su mujer Aruca, en 2018 | Gtres

Emilio Aragón diríase que duerme con un ojo cerrado y otro abierto. Porque su hiperactividad no ha cesado nunca. Durante aquel viaje a Boston se licenció en Historia y en Dirección de Orquesta. Compone canciones, desde aquella pegadiza y divertida "Me huelen los pies" hasta obras de música sinfónica, tal es su dominio del pentagrama. Por no hablar de sus dos largometrajes estrenados. Prepara varias series televisivas, y en la actualidad produce un "thriller" asimismo con destino a la pequeña pantalla. Se estrenó hace pocos meses con un volumen de relatos, El indiferente azul del cielo y tiene previsto urdir un par de novelas que le ha solicitado una editorial. Cualquiera se preguntaría que de dónde extrae su horario. El doctor Marañón sabía dosificarlo: se autodefinía como "trapero del tiempo".

Su sentido de la generosidad con los más desfavorecidos lo ha llevado a activar la campaña "Acción contra el Hambre", produciendo el disco solidario "Lucha de gigantes" en el que contó con las colaboraciones de Alejandro Sanz, Antonio Carmona, Juanes y otros conocidos intérpretes, con temas de quien fuera uno de sus grandes amigos, el desaparecido Antonio Vega. Y para conmemorar los doscientos cincuenta años del nacimiento del circo, en las últimas Navidades, Emilio se enfrascó con Circlássica, un espectáculo presentado en los recintos madrileños de Ifema. Porque ese mundo de la carpa, del que familiarmente ya dijimos que procede, ha formado siempre parte de su talante creativo, desde que era payaso. La magia del circo es la magia de Emilio Aragón, una persona admirable. Luego está su sentido del clan, la familia. En vida de su padre, Miliki, muerto en 2012, progenitores e hijos se reunían todos los domingos en torno a una paella. Emilio no ha perdido tal costumbre. Por si fuera poco, donde él vive con Aruca, residen otros familiares, unos en el mismo hogar y otros en viviendas cercanas. Los tres hijos de Emilio se llaman Iciar, nacida en 1985, Macarena, en 1988, e Ignacio, en 1995. Iciar es quien ha convertido a sus padres en abuelos de tres nietos, la alegría total de los Aragón. Un adorable clan.

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