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Rosa Belmonte

La errejonía

Me cuesta trabajo creerse lo de la patada al vientre de Errejón. Y eso que tengo la peor opinión de Errejón, pero esto es otra cosa.

Rosa Belmonte
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Me cuesta trabajo creerse lo de la patada al vientre de Errejón. Y eso que tengo la peor opinión de Errejón, pero esto es otra cosa.
Íñigo Errejón | EFE

He visto un ejercicio de suelo de Simone Biles a cámara lenta. Me pasma cómo vuela. Es hipnótico. Paras la imagen y está allí arriba, a varios metros del suelo, como esos que cuentan que han tenido experiencias extracorpóreas y que sólo les unía a su cuerpo un hilo de oro. Simone el oro se lo cuelga del cuello. Entre las personas que han contado esas cosas están Shirley McLaine y Victoria de los Ángeles. Hace tiempo vi Tigre y león. Y, mira, me cuesta trabajo creerse lo de la patada al vientre de Errejón. ‘Kagate Kid’, que diría David Breijo. Porque el tío que le acusa estaba de pie. En el caso de Rociito y su encantadora hija, las patadas fueron en el suelo, una cosa más fácil de llevar a cabo. Sabemos que Echenique no es capaz de dar esa patada pero, ¿sería capaz Errejón? Sí se puede, pero no deja de sonar raro. Seremos demasiado ingenuos. Vale que hay dos testimonios (el del presuntamente agredido y el de otro que pasaba por allí). Y que las cámaras señalan al político en el lugar. Pero eso lo reconoce él. Y que el tío le pidió una foto. Lo que las cámaras no captan es la agresión.

Tengo la peor opinión de Errejón, pero esto es otra cosa. Errejón es un tipo ahora verderón que a muchos les da el pego como político de futuro. Va sacando pecho. Que su partido nació hace dos años y ahora ya lideran la oposición al PP y a Vox en Madrid. "Más Madrid es la alternativa verde y de justicia social". Chupando rueda de Mónica García, cuyo éxito tampoco entiendo. Más país, más de todo lo que sea bueno para la sostenibilidad y esas milongas. El litio, no. Y a ver cómo fabricas las baterías para los coches eléctricos. Acabaremos con el coche de Los Picapiedra, sacando los pies por debajo si queremos que anden.

Errejón es un tipo que está a favor de los indultos. Menuda sorpresa. Que habla de la salud mental como lo hace el príncipe Harry en el programa de Oprah Winfrey (y oye, no se puede rechistar). Un tipo con cara fetal. El del núcleo irradiador. El de las tres comidas diarias en Venezuela. El de las colas también allí porque les sobra el dinero para consumir. El de la beca. El que llama al móvil "dispositivo neoliberal de control de nuestro tiempo sistemático". Anda y vete a segar a la era.

Pero me pongo en el lugar de Errejón y en el caso de que la acusación sea falsa (aunque hayas sido borde con razón con un tío pesado), ¿cómo demonios te defiendes de algo así? Y me pongo en el lado del presunto pateado y me preguntó quién te va a creer. Incluso es difícil para los que quieren creerlo. Hay un testigo que dice que cuando Errejón se niega a la foto, el otro le dice que lo va a poner verde en las redes sociales. "En ese momento, sin mediar palabra Errejón le dio una patada en el estómago a Alberto que le tiró para atrás y mi amigo se puso malo y gritó: ‘ay, ay, ay’ del dolor", cuenta el testigo Miguel Ángel, según en El Mundo. El suceso tuvo lugar hace más de un mes. No lo contaron antes de las elecciones.

También he visto a ese tipo que ha intentado dar una torta a Macron. Nada del hostiazo que se llevó Rajoy. En todo caso, lo normal (aunque muy anormal) es que la gente pegue a los políticos, no que los políticos peguen a la gente. Era lo de Macron un intento de guantazo gildesco. Y si no llega a ser por la escolta, lo mismo Macron se la devuelve. Pero de verdad. Un guantazo al presidente de la República no es cualquier cosa. Por eso tanto Le Pen como Mélenchon han condenado el ataque. Poco antes, en el vídeo, se escucha el grito de guerra monárquico "¡Montjoie Saint Denis!". Y también "Abajo la macronía". Pero qué maravilla. Abajo la errejonía.

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