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Ainhoa Arteta gestiona su cuarto divorcio en medio de una desgracia

Ainhoa sale del coronavirus y una grave crisis de salud para embarcarse en un tenso divorcio.

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Ainhoa sale del coronavirus y una grave crisis de salud para embarcarse en un tenso divorcio.
El beso de broma a Jordi Cruz en MasterChef | TVE

Quien está considerada como la más popular soprano española de los últimos tiempos, Ainhoa Arteta, ha padecido este funesto año para ella el malhadado coronavirus, allá por el mes de enero. Pero es que en el pasado julio sufrió un cólico nefrítico que por poco la manda al otro mundo. Y, como si fuera poco, este septiembre se ha conocido la separación de su marido y estos días ya tramita su cuarto divorcio. No quedan ahí sus desgracias pues, le han amputado dos dedos, uno del pié y otro de una de sus manos.

El próximo 24 de septiembre cumplirá cincuenta y siete años. Natural de Tolosa, Guipúzcoa, sus padres le inculcaron el interés por la música. Con solo cinco años, Ainhoa Arteta ya escuchaba los discos de Maria Callas. Su biografía artística es impresionante. Con su repertorio clásico de las mejores óperas ha pisado los escenarios del Metropolitan House neoyorquino, el Covent Garden londinense, el Bayerische Staatsoper muniqués y los más destacados teatros líricos del mundo. En cambio, su vida íntima ha transcurrido por dolorosos momentos y disputas con sus cuatro maridos.

El primero de ellos fue un novio de juventud, paisano suyo, cuando Ainhoa contaba con veinticuatro años. Su identidad se ignora, tal vez porque la soprano lo quiere así y como tal aparece en sus biografías y artículos de prensa. La boda fue en 1988 y acabaron en 1994. Cuatro años después contrajo matrimonio civil con su colega, el barítono Dwyane Croft, en ceremonia celebrada en el Ayuntamiento de Nueva York. Tres años después de nacer su hija Sarah, tarifaron. La separación y posterior divorcio le supuso una depresión a Ainhoa, al punto de que canceló algunos de sus conciertos. En 2005 conoció a un jinete, vasco como ella, Jesús Garmendia Echevarría que le devolvió la ilusión. Fueron padres de Íker en 2010. Después de unos años de noviazgo contrajeron matrimonio civil en 2013. En secreto, en el Ayuntamiento de Fuenterrabía. Parecía que esta vez la gran soprano había acertado pero en 2016 no pudo más y se divorciaron, tras una convivencia de once años. Y su corazón volvió a latir emocionado cuando conoció a un militar murciano, capitán de corbeta, Matías Urrea, con quien de nuevo inició un largo noviazgo hasta casarse en 2019 en el Puerto de Santa María. Hasta que hace un par de semanas se han dicho adiós. Se conocen algunos detalles en la relación de ambos cónyuges.

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Con Matías Urrea | Archivo

Fuentes cercanas a Matías Urrea revelan que la víspera de la noche de bodas los novios protagonizaron una descomunal bronca, que llegó a oídos de algunos parientes de la pareja. Esas mismas fuentes añaden que Matías se fue del hogar en más de una ocasión, tras discutir airadamente con Ainhoa, de la que dicen va de diva por la vida y no trataba bien a su esposo. Éste, había renunciado a su carrera para dedicarse a llevar los asuntos profesionales de su mujer, contratos, publicidad, administración, viajando a su lado allí donde ella actuaba. Y en julio, durante su enfermedad, él no se separó de su lado. Dos amigas de la cantante llegaron a decirle que la dejara en paz. Matías confesaba haberse enterado del deseo de Ainhoa de separarse y pedir el divorcio a través de los periódicos. Y llegado a este punto se ha conocido la reacción del marido: reclama a su ex una elevada cantidad de dinero que le prestó para hacer frente a unas deudas de la soprano. Ésta, de momento, parece que no se ha dado por enterada y sólo le pide a Matías que se olvide de ella, que quiere ser libre. En defensa de Ainhoa Arteta han surgido amistades que la consideran víctima de ese desafortunado matrimonio.

Recogemos algunas declaraciones de la diva, a saber: "Soy rebelde y toda rebeldía crea controversia". "No soportaría un Onassis en mi vida". "Reconozco que soy una persona intensa. Tanto que mi última pareja decía que lo soy hasta para ir a comprar el pan. No lo puedo evitar: todo lo que hago es con mucho ímpetu".

Ainhoa Arteta es una bella mujer, llena de sensibilidad, pero asimismo dueña de un fuerte carácter. ¿Tiene ella la culpa de sus cuatro fracasos matrimoniales? La respuesta sólo podrían darla sus cuatro maridos, evidentemente. El amor tiene sus consecuencias. Y se rompe definitivamente muchas veces sin que en ese instante, quizás, ni ellas ni ellos sabrían explicar sus razones y si mereció la pena. Con el tiempo, los hay arrepentidos. Probablemente lo que les ocurre a muchas parejas es que carecen de paciencia y tolerancia.

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