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La bajada a los infiernos de la sex-symbol Kim Basinger

La actriz Kim Basinger lo tuvo todo en los 80, aunque su época de más fama fue efímera.

La actriz Kim Basinger lo tuvo todo en los 80, aunque su época de más fama fue efímera.
Kim Basinger | Cordon Press

Lo ocurrido a Kim Basinger en su actual situación en Hollywood, olvidada y sin contratos, coincide con su setenta cumpleaños este 8 de diciembre. Quien fuera en los años 80 y 90 una despampanante belleza y actriz de elevada cotización es ahora una muñeca rota, que malvive en buena parte por sus excentricidades, su mala cabeza y las erráticas inversiones que la han llevado a la bancarrota. Tampoco su vida sentimental le ha sido muy favorable. Y la única felicidad la obtuvo en mayo último al convertirse en abuela.

Natural de Georgia, la nombraron miss local con dieciséis años. A los diecisiete era modelo de alta costura. Estudió canto y arte dramático. Debutó en televisión en la década de los 70, destacando en el serial Los ángeles de Charlie. Fue su trampolín para saltar al cine en los 80. De su filmografía, les recordamos algunas de sus películas más comerciales: 9 semanas y media, cuyo erótico argumento era de alto voltaje; L.A. Confidential, donde hizo de prostituta, lo que no le agradó, aunque logroó su único Óscar a la mejor actriz de reparto; Cita a ciegas, compartiendo reparto con el hoy muy enfermo Bruce Willis; Nunca digas nunca jamás, chica Bond al lado de un ya cansado de su papel Sean Connery; Batman… Estaba en lo más alto de su carrera. El dueño catalán de Freixenet no dudó en contratarla a través de una agencia publicitaria para su anual anuncio navideño, el año 1993, donde Kim, que en realidad se llama Kamila Ann, interpretó la ya célebre melodía de Casablanca, "As time goes by".

Tiempo atrás, en 1980, encontrándose de compras en un supermercado tuvo el primer acceso de agorafobia, síntomas de ansiedad; un trastorno que desde entonces le aparecía de vez en cuando. En los rodajes, a veces se ponía insoportable. Tuvo que aprender a conducir de nuevo. En coche, se negaba a atravesar, por miedo, los túneles de Malibú. Tal vez para no dar la impresión de que estaba acabada aceptó a posar semidespelotada para la portada de Playboy de 1983.

Que Kim Basinger era una mujer que despertaba pasiones lo saben los cinéfilos que la consideraban una estrella de poderoso atractivo y fotogenia. No era mala actriz. Miraba a la cámara de modo desafiante, exhibiendo unos labios carnosos que acentuaban su indiscutible sensualidad. Se relacionó sentimentalmente con el modelo Tim Saunders, el fotógrafo Dale Robinette, un jugador de fútbol americano… En 1980 había decidido estabilizar su vida íntima, casándose con su maquillador, Ron Snyder, con quien convivió a lo largo de nueve años, para divorciarse en 1989 y luego celebrar sus segundas nupcias en 1993 con el galán Alec Baldwin (en la cuerda floja desde que ocasionalmente disparó su arma mientras rodaba un western, acabando con la vida de una mujer), padre de la única hija de la pareja, Ireland, quien los ha convertido en abuelo, como ya dijimos, en la primavera última. Con Baldwin, Kim Basinger vivió feliz hasta su ruptura en 2002, y el volvió a casarse con Hilaria.

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Kim Basinger | Archivo

A poco de dejar a su primer marido, en el mentado 1989, Kim Basinger fue cuando cometió uno de sus mayores errores con sus ahorros, comprando para sí un pueblo abandonado, de setecientas hectáreas, cercano al lugar donde nació en el estado norteamericano de Georgia. ¿Con qué fines adquirió aquella propiedad? Tenía por lo visto en su imaginación montar allí una especie de grandes estudios y centros de interpretación. En cualquier caso fue una absurda inversión que la dejó con escasos recursos económicos. Y como por entonces se inició su decadencia profesional, su vida ya fue dando bandazos. De 2018 es su última aparición ante las cámaras, ya con un papel disminuido respecto a su fama del pasado: Cincuenta sombras liberadas, continuando una conocida secuela cinematográfica.

Pese a su caída en los infiernos, Kim todavía conserva arrestos para no dejarse vencer por el inevitable infortunio que la acosa y tiempo atrás se sometió a una intervención de cirugía estética, con el botox de marras, que la ha dejado casi irreconocible. Otro paso atrás. En cuando a su desequilibrada vida íntima, su última pareja se llama Mich Stone. Un horizonte negro es lo que tienen delante. Kim Basinger ya se ha despedido del estrellato que iluminó su carrera.

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