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Enrique Ponce brindó un toro a Ana Soria en Nimes

La tarde de este reciente 17 de mayo fue muy emotiva para Enrique Ponce, en su reaparición en los ruedos después de tres años de ausencia.

La tarde de este reciente 17 de mayo fue muy emotiva para Enrique Ponce, en su reaparición en los ruedos después de tres años de ausencia.
Ana Soria durante la faena de Enrique Ponce | Gtres

La tarde de este reciente 17 de mayo fue muy emotiva para Enrique Ponce, en su reaparición en los ruedos después de tres años de ausencia. Lo hizo en el Coliseo Romano de Nimes, una plaza que siempre le ha sido pródiga en trofeos al diestro valenciano de Chiva.

En esta ocasión, no sólo cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo en el segundo toro de su lote. Es que desde que hizo el paseíllo sintió un cosquilleo especial por todo su cuerpo al saber que su novia Ana Soria, acompañada por su familia, se encontraba en un tendido, casi mordiéndose las uñas, intranquila, conteniendo los nervios como pudo, desde que lo columbró en la puerta de cuadrillas.

Enrique Ponce encabezó la terna junto a Alejandro Talavante y el más joven David Galván. Terminado el paseíllo sonaron las notas de "La Marsellesa", como es tradicional en los cosos taurinos del sur y sureste de Francia, al igual que en España en la mayoría de las plazas viene escuchándose nuestro himno, sobre todo en las últimas temporadas. Por algo el espectáculo es considerado "La fiesta nacional". El público galo es muy respetuoso, más callado que el español, y es al final de cada faena, muerto el toro, cuando expresa su opinión, con pañuelos o, en caso contrario, exponiendo muestras de desagrado. Pero no interfiere las faenas de los diestros con gritos a destiempo como ocurre en nuestro país, sobre todo en la Plaza madrileña de Las Ventas, preferentemente desde las localidades del tendido 7. En La Maestranza sevillana los silencios caracterizan otro modo de contemplar cada festejo.

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Esta tarde del 17 de mayo último el público francés del Coliseo de Nimes premió a Enrique Ponce con fuertes ovaciones. Las crónicas coinciden en que a su primer enemigo le hizo una faena demasiado larga (algo consustancial en él). No supo o no pudo dominar a la res y escuchó nada más pasaportar al toro un completo silencio del respetable. Todo lo contrario que en su segundo donde, a pesar de que también se excedió en el tiempo, escuchando por ello un aviso, realizó una artística faena, rematada como fue casi siempre su estilo, con poncinas y ayudados por bajo. Cortó un justo apéndice y dio dos vueltas al ruedo.

En ese segundo enemigo de Enrique Ponce ocurrió algo especial, emocionante. Pues a la hora de tomar la muleta y espada se dirigió hacia la localidad que ocupaba Ana Soria, su novia, a la que brindó la muerte de ese toro que le esperaba al otro lado del ruedo. Le dedicó bonitas palabras, que simbolizaban el amor que se tienen desde que se conocieron en 2021. No es habitual que la mujer de un torero, esté o no casada con él, asista a los toros para verlo. La joven estudiante de Derecho, próxima a obtener su licenciatura, ha demostrado ser muy valiente, superando esa prueba de nervios e incertidumbre, contemplando al hombre que quiere y está jugándose la vida en la profesión que es toda su vida, desde que se enfrentó a su primer becerro a la edad de diez años.

Ana Soria sujetó entre sus brazos durante los algo más de quince minutos que duró la faena de Enrique Ponce, la montera que le arrojó en el momento del brindis, que luego éste recogió cuando iniciaba la primera de sus dos vueltas al ruedo. Ana se hallaba flanqueada con los suyos: sus padres y un hermano, llegados a Nimes la víspera del espejo. En CHIC ya habíamos adelantado que la novia del torero quería estar presente en este acontecimiento. Y acertamos. Lo que ya tal vez no suceda en la treintena de festejos que el diestro levantino ha previsto torear hasta su adiós definitivo a los ruedos el 9 de octubre en Valencia. Más probable es que Ana Soria no falte a finales de agosto a la corrida de toros de la feria de Almería, su tierra, y donde ahora convive con su enamorado torero, ya una leyenda de la fiesta.

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