
Lo que comenzó hace décadas como un sutil juego de seducción en los pasillos de la televisión, ha cristalizado finalmente bajo los focos de Gran Hermano DÚO. El apasionado beso entre Carlos Lozano y Belén Rodríguez no solo marca el primer hito romántico de la edición, sino que supone la resolución de una tensión sexual no resuelta que ambos periodistas han arrastrado durante más de veinte años. Entre la euforia de la fiesta y el peso de un pasado compartido, este acercamiento redefine las alianzas dentro de la casa y pone a prueba la delgada línea que separa la amistad veterana del romance estratégico en el 'reality' más exigente de la pantalla.
Lo que para muchos podría parecer un arrebato festivo, para los conocedores de la crónica social es la culminación de un "tonteo" histórico. Tras el beso, la propia Belén confesó en el confesionario sus sensaciones: "Tiene los labios supersuaves. A mí Carlos me ha gustado siempre". Por su parte, el presentador, fiel a su estilo directo pero algo más cauto, admitía que la periodista le gusta "como persona", aunque no cerraba la puerta a algo más profundo una vez aclaradas sus cuentas pendientes fuera de la casa.
Un pasado compartido entre platós y confidencias
La relación entre Lozano y Rodríguez no es nueva ni se limita a la convivencia en Guadalix. Ambos forman parte de la "vieja guardia" de la televisión en España y han coincidido en innumerables formatos desde finales de los años 90. Sin embargo, su vínculo más estrecho se hizo público en 2022, cuando durante una de sus colaboraciones televisivas admitieron que entre ellos siempre había existido una química especial que nunca llegó a cuajar en una relación formal.
Incluso al inicio de esta edición de GH DÚO 4, Belén recordó ante la audiencia que en el pasado ya se habían besado públicamente y que Carlos solía bromear con la idea de que "hacían muy buena pareja". Esta familiaridad es la que ha permitido que, tras la reciente y estrepitosa ruptura de Carlos Lozano con su compañera de edición, Cristina Piaget, el presentador haya buscado refugio en la figura de Belén Ro.
Como no podía ser de otra manera, el beso ha generado un cisma de opiniones entre el resto de concursantes. Carmen Borrego, amiga íntima de Belén y observadora privilegiada del momento, no tardó en sentenciar el futuro de la pareja: "Esto ha sido algo buscado por los dos. Conociendo a Belén, le gusta Carlos mucho más de lo que admite. Creo que aquí dentro va a haber algo, pero fuera se acabará rapidísimo", comentaba Borrego al Súper.
La situación se vuelve más compleja por el contexto de Carlos dentro del reality. Su tensa convivencia con su compañera Cristina Piaget, marcada por reproches y un distanciamiento, parece haber sido el catalizador para que el presentador decidiera dar un paso al frente con Belén. Mientras tanto, ella mantiene un discurso de cautela mezclado con admiración, asegurando que Lozano es un hombre "muy atractivo" con el que se divierte como con nadie.
¿Qué esperar de este nuevo "dúo"?
El beso ha dejado en el aire una pregunta que la audiencia se hace en redes sociales: ¿Estamos ante una carpeta estratégica para asegurar la permanencia en el concurso o ante la resolución de una tensión sexual no resuelta que ha durado veinte años?
Lo cierto es que la complicidad entre ambos es innegable. Se conocen demasiado bien como para que el engaño sea fácil de mantener, pero también son lo suficientemente veteranos en el medio para saber que un acercamiento romántico es el motor principal de cualquier Gran Hermano. Por ahora, el gesto en la cocina de Guadalix ya ha pasado a la historia del programa como el instante en que dos pesos pesados de la televisión decidieron dejar de jugar al despiste.

