
El show de Bad Bunny en la Super Bowl puso a bailar al Levi's Stadium de Santa Clara, California, y a los espectadores de uno de los espectáculos deportivos más grandes del mundo. El entretiempo del partido que enfrentó a New England Patriots y Seattle Seahawks reunió a un buen número de famosos de origen latinoamericano que se animaron a bailar junto al cantante puertorriqueño, que quiso lanzar con su puesta en escena un mensaje de unidad de las Américas.
En la casita, como se conoce el escenario de Bad Bunny, vimos a cantantes como Karol G, Cardi B y Young Miko a los que acompañaban actores de la talla de Pedro Pascal o Jessica Alba, siendo esta la más criticada por su presencia. Para muchos, la actriz de 44 años, nacida en California con abuelos paternos hijos de inmigrantes mexicanos, no merece la etiqueta de "latina" como el resto.
Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba, Karol G and more were on stage during Bad Bunny's halftime performances at the #SuperBowl pic.twitter.com/6Qm2IQT2cL
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Jessica Alba appeared during Bad Bunny’s halftime show at the #SuperBowl pic.twitter.com/WuRqD0XXha
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La intérprete de Sin City, vestida muy sencilla con un top blanco y unos vaqueros anchos, se mostró algo tímida a la hora de bailar. Y aunque los fans celebraron su aparición, la polémica que casi enterró su carrera volvió a la actualidad. Alba, una de las grandes actrices de Hollywood en los 2000, quiso quitarse la etiqueta de actriz latina para que no se la encasillara en los mismos papeles una y otra vez. "No me gusta que me llamen latina porque soy mucho más que eso. Estoy orgullosa de mis raíces, pero quiero ser reconocida alrededor del mundo por quien soy, no solo por eso", declaró en 2005.
En una época en la que los blogueros tenían casi tanta influencia como los medios de comunicación, Perez Hilton, el entonces rey del cotilleo puertorriqueño afincado en California y temido por las celebridades, inició una campaña contra Jessica Alba apodándola 'Don't call me latina Alba', 'no me llames latina Alba'. Cada semana le dedicaba sus críticas más feroces y contribuyó a una crisis de imagen a la que se sumó el fracaso en taquilla de algunas de sus películas.
El frenético ritmo de vida de Hollywood y aquella polémica afectaron a su carrera y la hicieron alejarse progresivamente de la industria. "Un día tuve una especie de revelación en la que supe que quería vivir, prosperar y pasar todo el tiempo que pudiera con mi familia. Así que decidí ponerlo todo en pausa, detenerme y admirar lo que me rodeaba y disfrutar la vida con mi marido y con los hijos que tenemos", dijo en una entrevista al medio Popsugar. Con apenas 30 años, su carrera quedó reducida a prácticamente la nada.

