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La gran confesión de María Pombo sobre su ex Álvaro Morata

Tras ser madre de nuevo, la joven analiza el peso emocional de la enfermedad y responde tajante a quienes cuestionaron su falta de apego a los libros.

Tras ser madre de nuevo, la joven analiza el peso emocional de la enfermedad y responde tajante a quienes cuestionaron su falta de apego a los libros.
María Pombo ha lucido embarazo con un top asimétrico de efecto tie-dye y vaqueros. | Cordon Press

A punto de cumplir seis años desde que recibiera el diagnóstico de esclerosis múltiple, María Pombo (31 años) se ha sentado con Vicky Martín Berrocal en el pódcast 'A solas con...' para ofrecer su entrevista más humana. La influencer, que acaba de ser madre por tercera vez, ha hablado sin tapujos sobre el miedo a la dependencia, los sacrificios de su tratamiento y la "normalización" de una enfermedad que ya marcó la vida de su madre.

Entre el shock y el alivio: el miedo a la dependencia

María recibió la noticia de la esclerosis múltiple mientras esperaba a su primer hijo, Martín. Aunque reconoce que fue un impacto emocional tremendo, pero vivirlo de pequeña como la enfermedad de su madre le ha permitido procesarlo de una forma distinta: "Lo he llegado a normalizar tanto que cuando me lo dijeron fue un respiro, porque yo me imaginaba lo peor en mi cabeza y algo que no conocía", confiesa.

Para la madrileña, el referente de su madre ha sido clave para mantener una actitud positiva: "Yo recuerdo de pequeña ver a mi madre pinchándose en la cocina lo que yo me pincho ahora, y lo veía como normal. Ahora mis hijos lo ven y digo: ‘Están viendo lo que yo veía de pequeña’".

A pesar de su vitalidad, Pombo admite que existen pensamientos que le "pesan" en su día a día. Su mayor temor no es el dolor físico, sino el impacto de la enfermedad en su entorno: "Más que por mí, me pesa por llegar a ser dependiente de mi marido o de mis hijos, ser una carga. No quiero eso". La influencer ha revelado que su cabeza siempre tiene un deseo recurrente: "Ojalá no llegue el momento de que me tenga que mover con alguien. Eso me pesa mucho".

El "empujón" de Álvaro Morata

"¿La figura de María Pombo hubiese sido la misma sin haber salido con Álvaro Morata?". La influencer ha reflexionado sobre el papel que jugó su relación con el futbolista en el despegue de su carrera. Lejos de renegar de aquel noviazgo, María lo define como el catalizador necesario para su éxito actual: "Fue un gran empujón, por supuesto. Me hizo estar en el mapa", ha reconocido con honestidad.

Aunque asegura que ya sentía pasión por las redes sociales antes de conocer al deportista, admite que es imposible saber qué habría sido de ella sin ese capítulo de su vida, haciendo referencia a su lectura actual: "Me estoy leyendo 'La biblioteca de la medianoche', que va de todas las vidas que podrías haber vivido si no llega a pasar algo... qué difícil es pensar qué hubiese pasado si no llego a salir con él".

La polémica de la lectura: un tema que siempre vuelve

María también ha aprovechado para aclarar su reciente polémica sobre la lectura. La joven explica que hay hábitos que ha tenido que integrar en su rutina por obligación médica, aunque no sean de su agrado: "No me gusta hacer ejercicio y lo hago, me esfuerzo, voy a entrenar. No me gusta comer caldo de huesos, y me tengo que obligar", ha sentenciado de forma tajante.

Para ella, estas acciones son parte de una evolución necesaria que va más allá de los gustos personales. "Hay muchas cosas que para ser mejor persona y evolucionar tienes que hacer", reflexiona sobre su disciplina diaria.

Sobre las críticas recibidas por admitir que no le gustaba leer, María se ha mostrado frustrada por la dimensión que tomó el asunto: "Me parece obvio decir que no eres mejor persona por leer". Lo que comenzó como un comentario natural en familia terminó en los telediarios y con una lluvia de regalos irónicos: "Me llegaron a regalar a lo mejor seis libros en total, por mi cumpleaños, de repente me traían un cómic...".

Para la influencer, el mensaje contenido en aquel vídeo de apenas diez segundos sufrió una distorsión total entre lo que ella pretendía transmitir y la interpretación que recibió el gran público. María lamenta que, al trascender su círculo de seguidores habituales, muchos espectadores extrajeron conclusiones erróneas basadas en el prejuicio y no en su argumento real. Su intención no era desprestigiar la cultura, sino defender una idea mucho más sencilla, que el gusto por la lectura es una opción personal y que realizar una actividad, por muy enriquecedora o cultural que sea, no debería ser el único baremo para medir la calidad humana de alguien ni un motivo para una alabanza automática.

La vida como familia numerosa

María Pombo ha alcanzado lo que define como el objetivo de su vida. El pasado 2 de enero, con la llegada de su tercer bebé, cerró el círculo de la familia que siempre proyectó: "Mi sueño cumplido ha sido ser madre de familia numerosa. Es lo único que he soñado toda mi vida". Para la influencer, el mayor valor no reside en la fama, sino en dejar a sus hijos la misma herencia que le dieron sus padres, el vínculo con sus hermanos. Sin embargo, reconoce que la realidad de tres niños pequeños es agotadora: "Estoy agotada, necesito que pase el tiempo, y a la vez soy feliz y quiero que se pare".

María ha confesado en varias ocasiones que ella y su marido, Pablo Castellano, acuden a terapia de pareja, algo que describe como una de las mejores decisiones que han tomado: "La terapia ha sido lo mejor que nos ha pasado. Es un sitio de paz para decir lo que sentimos de verdad. Siempre es para reparar, no para hacer daño". La madrileña rechaza la idea de "aguantar por aguantar" como hacían generaciones pasadas, pero también critica la cultura de usar y tirar actual: "Ahora lo que no sirve va a la basura. Yo creo en el proceso de un buen matrimonio, en elegir quererte una y otra vez".

A pesar de definirse como una persona "fría como el hielo" en sus formas porque le cuesta dar besos en público o decir "te quiero" fuera de los mensajes escritos, María atribuye su actual fortaleza emocional a su marido. "La seguridad que yo tengo es gracias a Pablo. Me ha hecho estar en un pedestal y me siento imparable gracias a él". Es tal la impronta que ha dejado en ella que bromea con una "herramienta de doble filo", asegurando que, si alguna vez se divorciaran, nadie podría volver a hacerla sentir pequeña porque él ya le ha dado las herramientas para valorarse.

Como broche a su situación actual, María confesó un deseo que hace años le habría parecido impensable mudarse una temporada a Miami con su núcleo familiar: "Creo que sería muy positivo para nosotros como familia vivir una aventura juntos, nosotros solos, sin mis padres ni mis hermanas". Un cambio que simboliza su madurez y su intención de priorizar su propia familia por encima del arraigo madrileño que siempre la ha caracterizado.

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