
Aldo Comas es una persona que siempre está creando, y desde hace un tiempo está volcado en la pintura, y el próximo 6 del presente mes inaugura en Madrid su exposición bajo el título de "Conexión – desconexión" en la Fundación Pons. Una exposición de neoexpresionismo, naturaleza y rock and roll.


"Es un viaje interno a través de elementos selváticos de la naturaleza, recordando parte de mi infancia. Las etiquetas en el arte son muy complejas. Pinto lo que me sale del alma. La selva es agresiva, salvaje, injusta, van unidas a la naturaleza y al rock and roll. Hice un viaje en un programa de televisión por diferentes países de Sudamérica, 17.000 km en dos meses y medio, fue una locura, y a la vez una experiencia maravillosa y preciosa. Ahí pude ver la naturaleza tal cual. Organizar esta exposición me ha llevado un tiempo, desde octubre llevo pintando entre 8 y 9 horas diarias, y ocupándome de mi hijo, porque Macarena Gómez no para de viajar por su trabajo, esta situación siempre ha sido así y lo tenemos muy claro. A pesar de lo que me critican, soy el más chacho de todos. Nos encanta vivir en mitad de la naturaleza, y hay que comprenderla, y la entiendes cuando se deja conocer. Yo no podría vivir en una ciudad, las casas son como colmenas". Así me lo explicó a lo largo de nuestra conversación.


El artista está encantado con su pintura, y según me contó de momento puede vivir de ello. "No soy caro, hay meses peores y mejores; la pintura es una montaña rusa."
Con su mujer, la actriz Macarena Gómez, llevan 16 años juntos, y tienen un hijo en común. "Está muy bien, y estamos muy contentos. Fuimos a los Premios Goya, y es cierto que nuestras declaraciones por el tema de la guerra de Irán han tenido muchísima repercusión a nivel internacional, no solo en Estados Unidos, en toda Europa, Australia, y he recibido decenas de agradecimientos de ciudadanos iraníes, diciéndome que he sido muy valiente".

Al preguntarle por proyectos, está colaborando en televisión. "Estoy con Loles muy bien, pero sobre todo volcado con la pintura, y disfrutando de ver a mi hijo crecer. Ahora estoy buscando unas alpacas para cría porque solo tengo machos, y quiero hacer un búnker bajo tierra con una gran mesa de billar, y miles de latas de judías, albóndigas y fabada y también quiero hacer una capilla y sacralizarla porque tengo muchas vírgenes que eran de mi padre, y pretendo que me entierren allí, en mi propia casa."
