
Acerca de quienes abordan una nueva relación sentimental, tras los fracasos, se repite a menudo eso de que emprenden "una nueva ilusión". Se puede aplicar tan manida frase a Vicky Martín Berrocal, emprendedora empresaria de éxito, que en el amor no ha encontrado del todo la estabilidad que desea. Ahora sale con un malagueño de 51 años, Javier Cabrera, a quien se le vio muy compenetrado durante la fiesta de cumpleaños de este, en una finca, "Pozo Ancho", hace un par de meses. Desde entonces se les ha fotografiado en actitud de enamorados. Puede que sea solo un amor de verano, pero lo cierto es que el semblante de Vicky revela que es muy posible que haya encontrado la pareja con la que sueña desde su último fracaso con Enrique Solís.
La identidad de este nuevo íntimo amigo de Vicky es la de ser un empresario dedicado al sector tecnológico y energético. De familia de elevados recursos económicos, lo único que no soporta desde que frecuenta a Vicky es que lleven detrás a los inevitables reporteros de la prensa del corazón. No está acostumbrado a esa presión mediática. Y eso pudiera echar al traste su relación sentimental con quien, a sus 53 años, está ahora, como decíamos, muy esperanzada, para no repetir lo de la ilusión, concepto a veces más cercano a un sueño que a la realidad.
Natural de Huelva, hija de quien fue empresario de una red de autobuses, también de plazas de toros, ganadero, estuvo desde muy joven rodeada de toreros, por la profesión de su progenitor. Lo que influyó para que se hiciera amiga de Manuel Díaz —ahora Benítez—, el Cordobés. Lo seguía de vez en cuando allí donde este hacía el paseíllo. Cuando Manuel se presentó en Las Ventas ella acudió con un coche para acompañarlo a la plaza. Fui testigo a las puertas del hotel donde se vistió de luces. Una hora después, el diestro era llevado, herido, a la enfermería, con una grave cornada, que presencié enfrente de donde fue cogido, desde mi localidad del tendido 8. Imagino lo que sufrió Vicky, abandonando la suya, camino de donde Manuel era operado de urgencia.
Se casaron en 1997, tuvieron una hija, Alba, y se divorciaron en 2001, aunque mantuvieron el contacto sobre todo para seguir el crecimiento y educación de la niña. ¿Motivo de esa ruptura? Probablemente la educación de ambos, tan distinta. Y lo de siempre: es difícil el matrimonio de un torero, siempre muy pendiente de su profesión, no siempre comprendida por su pareja.
Los amores que Vicky vivió posteriormente fueron estos: con Álvaro Muñoz Escassi, ya muy conocido por sus muchas conquistas. ¿Qué les dará este antiguo jinete, tan envidiado? Israel Bayón, el futbolista brasileño del Betis, Denilson de Oliveira, y un empresario portugués, João Viegas Soares, con quien convivió entre 2018 y 2022. Dio la impresión de que Vicky había encontrado su media naranja, pero vivir en Portugal a su lado no era de su gusto; tampoco viajar entre Sevilla y el país luso al tres por dos. Le resultaba agotador y le impedía llevar sus negocios. Total, se dijeron adiós después de esos cuatro años de unión interrumpida. Con Enrique Solís pasó una corta temporada. Y ahora, encantada de nuevo al lado del ya citado Javier Cabrera.
Entrevistada con frecuencia en la prensa rosa, Vicky, que es muy agradable en su trato con los periodistas, en un rapto de sinceridad, ha dicho esto: "He sufrido mucho en el amor. No he sabido gestionarlo. Estar enamorada dura lo que dura, y se pasa a otra fase. Mi hija me echa en cara no haber tenido más hijos". Ya, a sus 53 años, no va a ser fácil que Vicky pueda complacer a su adorada Alba, que es modelo.

