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Necesario y saludable

El monólogo del cómico Louis C.K. sobre abusos infantiles ha levantado polvareda en EEUU.

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Louis C.K. | NBC/Saturday Night Live

El sábado pasado Louis C.K. volvió a Saturday Night Live para cerrar la temporada número 40. Era la tercera vez que hacía de anfitrión y cree que va a ser la última. Por sus chistes sobre el abuso infantil. El sexual. "Los que abusan de los niños son muy tenaces. Es muy loco cuando consideras el riesgo de ser uno, eso sin hablar del daño que estás haciendo. No hay vida peor que la del tipo que es cogido como abusador de niños. Y siguen haciéndolo". Después comparó su chocolatina favorita con cómo uno de esos delincuentes debe de ver a un niño. "Me encantan las Mounds. Es mi cosa favorita, pero hay un límite. Aunque son deliciosas, si alguien me dijera "cómete otra e irás a la cárcel y todo el mundo te odiará", dejaría de comerlas". Dijo que no entendía a los abusadores pero que sólo podía pensar que desde su punto de vista lo que hacen "debe de ser algo muy bueno". Ahí el público se sorprendió y fue cuando temió lo peor: “Siento que este podría ser mi último show”. También es verdad que el programa se emite en la NBC, una cadena generalista. Independientemente de las actuaciones de cualquier cómico en clubs, los ‘roasts’ de Comedy Central (de cable) son muchísimo más salvajes. “Sabemos que no acabarás como Kurt Cobain o Amy… Respetado”, soltaron a Justin Bieber en el suyo, que hace unas semanas se emitió en España. Y “Selena Gómez quería estar aquí pero ha quedado con un hombre. ¿Es cierto que la dejaste porque le creció el bigote antes que a ti?”. Y por supuesto se bromeó con que lo iban a violar en la cárcel.

El caso es que mucha gente se ofendió con Louis C.K. Porque siempre hay quien se ofende por todo. Según Mel Brooks, el mal gusto es decir la verdad antes de que deba ser dicha. Pero estamos en un momento en que nunca es tiempo. No siempre se trata de eso que decía el bobo personaje de Alan Alda en Delitos y faltas: "Humor es tragedia más tiempo". O cuando advirtieron a Gilbert Gottfried, que había contado un chiste sobre el 11-S tres semanas después, que era demasiado pronto ("Tengo que coger un vuelo a Los Ángeles esta misma tarde, pero estoy un poco preocupado porque me han dicho que hace escala en el Empire State"). Es verdad que no es lo mismo bromear con el ébola ahora que cuando teníamos moribundos en el hospital, pero hay gente para la que nunca será oportuno. No creo que Louis C.K. sienta "ese aristocrático placer de ofender" del que hablaba Baudelaire. Simplemente hace humor con todo, algo mucho más razonable que llevar siempre encendido el botón de ofenderse.

Y eso también pasa con los espectadores de Juego de tronos. Con el último episodio y con una cosa que le pasa a Samsa (no la voy a contar). Algo que no está en los libros. Ha ofendido lo que le pasa y que George R.R. Martin no lo escribiera. Con todo lo que sucede en la serie, molestarse por una escena así parece un sketch.

Volviendo al humor, Louis C.K. sí ha dicho (antes del sábado) lo siguiente: "Ofender a la gente es un acto necesario y saludable. Cada vez que pasa provocas una discusión y fuerzas a la gente a pensar". Como si todo el mundo pensara. O pensara bien.

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