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Las mejores anécdotas de Juanito Valderrama

Juanito Valderrama, del que se cumple el centenario de su nacimiento, tuvo sus más y sus menos con Piquer.

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Juanito Valderrama, del que se cumple el centenario de su nacimiento, tuvo sus más y sus menos con Piquer.
Juanito Valderrama | Cordon Press

Nacido en Torredelcampo (Jaén) el 24 de mayo de 1916, Juanito Valderrama destacó desde muy niño por su afición al cante flamenco, al punto de que no gustándole ir a la escuela, a la que acudió hasta los doce años, su maestro, don Rafael, le permitía salir antes de clase siempre que le cantase un fandango. Llevado por su afición, se escapó dos veces de casa con el ánimo de viajar en tren hasta Madrid, pero la Guardia Civil lo devolvió a su padre en ambas ocasiones. Trabajaba en el campo en las tierras de su progenitor y éste, harto de escucharlo cantar y denegarle su permiso para irse del hogar, acabó aceptando en 1930 que fuera cantando por los pueblos de alrededor, y un año más tarde que se marchara con la compañía de la entonces ya consagrada cantaora La Niña de la Puebla, quien le pagaba diariamente veinticinco pesetas.

Ya nunca más volvió a coger el arado ni a sembrar trigo. Con el primer dinero ahorrado se compró un traje y un abrigo. En 1936 grabó en disco sus primeros cantes, que le reportaron mil doscientas pesetas, cifra entonces muy estimable para un artista novel. Fue acompañado a la guitarra por el gran maestro Ramón Montoya y por el no menos después reconocido concertista Sabicas. En Jaén conoció a María Vega López. "Nos pusimos novios", contaba él, con esa expresión muy de las gentes de su generación. Ella era modista y cosía para las tropas. Ambos se escaparon y Juanito decidió llevársela a su pueblo. "Una mujer extraordinaria, una gran señora, con la que conviví quince años y me dio tres hijos. Hasta que en 1954 conocí a Dolores Abril, me enamoré de ella y tuve que cortar mi relación con mi primera mujer"

Eso sí, se portó responsablemente, dejando a María Vega todo su patrimonio, valorado entonces, en esa mitad de los años 50, en treinta millones de pesetas. Con Dolores Abril (a la que bautizó así artísticamente, pues se llama Lolita Caballero) tendría dos hijos. Para entonces, Juanito Valderrama era toda una figura reconocida en el flamenco y en el género de la copla andaluza. Al concluir la guerra civil se enroló en la compañía de su buen amigo Pepe Marchena. Y en 1949 estuvo en otra, mano a mano con otro grande del cante, Pepe Pinto, en cuya casa sevillana estuvo viviendo una larga temporada, escuchando a diario cantar a la que está considerada la mejor cantaora de la historia, La Niña de los Peines, esposa del Pinto. En 1943 lo contrató Conchita Piquer, la reina de la copla. Con la que tarifaría al poco tiempo. Le recriminó la artista valenciana que se demorara más de una vez en el escenario ante los aplausos del público, que pedían un bis de Juanito y de su compañera artística, la bailaora Carmelita Vázquez. No sería la única vez que Conchita le echó en cara que no interpretaba por derecho unos fandangos. Harto de tantas reprimendas, él se atrevió a contraatacarla: "Sepa usted que quien desafina en su compañía es usted. Cantando esa copla que dedica a su marido, "El Rubio". Y si usted lo quiere, me voy ahora mismo del teatro Fontalba, donde estamos, a cantar a otro sitio". Que se sepa, Juanito Valderrama fue el único, o uno de los pocos, que se había atrevido a enfrentarse con la Piquer. Terminaron haciendo las paces, pero él ya estrenó su propio espectáculo en 1945, que le escribieron Ochaíta, Valerio y Solano, el trío que competía con los ya afamados Quintero, León y Quiroga.

Éstos, en 1947, le proporcionaron dos coplas esenciales en el repertorio del jiennense: "Madre hermosa" y "Como una hermana". El autor de la letra de la primera, Rafael de León, le diría: "Te aseguro que me ha tenido que salir muy bien porque me he inspirado en mi propia madre".

Al año siguiente estrenaría la que es, probablemente, su copla más popular: "El emigrante". De gira con su nuevo espectáculo, "Redondel", escuchó un día las improvisadas notas a la guitarra del Niño Ricardo, a quien le dijo que no las olvidara. Con ellas, convenientemente retocadas, escribió la letra en la factura de un hotel, en Tánger, de la que iba a ser tan señalada copla citada. La cantó en 1950 ante Franco, a quien le gustó mucho y así se lo hizo saber. "No debió darse cuenta –me confesaba Juanito- de que "El emigrante" contaba la historia de quien tenía que irse a trabajar fuera de España, porque aquí no tenía trabajo".

A su larga lista de éxitos hay que agregar otros títulos como "Su primera comunión", "Soy el inclusero", "Pena mora", "De polizón"… Fue protagonista de varias películas: El rey de la carretera, El emigrante, De barro y oro, El padre Coplillas… Si se hizo muy popular con las coplas fue, reconocido por él, porque el género le proporcionaba más dinero y notoriedad. Lo que no fue obstáculo para que en festivales flamencos dejara la impronta de su gran conocimiento del cante jondo, expuesto para la posteridad en sus cuatro álbumes que agrupan "Una historia del cante flamenco", editados en 1968.

En el año 2000 recibió un gran homenaje en el Festival del Cante de las Minas, prueba de eso que apuntamos. Estuvo en activo hasta pocas semanas antes de morir en su chalé de Espartinas (Sevilla) el 12 de abril de 2004. Una figura histórica del cante, sin ninguna duda.

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