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Katy Mikhailova

Una choni de lujo, un pepero confuso y una Corredera omnipresente

"Y se ha estrenado la quinta edición de Gran Hermano VIP: la fábrica de la creación de tendencias que ya ha condicionado, para bien o para mal, al menos dos generaciones".

Katy Mikhailova
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"Y se ha estrenado la quinta edición de Gran Hermano VIP: la fábrica de la creación de tendencias que ya ha condicionado, para bien o para mal, al menos dos generaciones".
Elettra Lamborghini | Telecinco

Llevamos una semana movidita. El comienzo de un 2017, como es costumbre, está repleto de polémicas e idiotismos llevados al límite.

Ya se ha estrenado la quinta edición de Gran Hermano VIP: la fábrica de la creación de tendencias que ya ha condicionado, para bien o para mal, al menos dos generaciones. Un reality repleto de genios del marketing en la sombra, cadáveres de la fama y gente sencillamente aburrida es lo que abunda en esta ocasión.

Y es que mi gran motivación de esta edición -como lo fue el año pasado Francisco Nicolás- se llama Elettra Lamborghini. Una completa desconocida para mí hasta hace tan sólo unos días, que me inspira para filosofar, por enésima vez, sobre los tatuajes y los piercings.

Recuerdo y rescato mis polémicos artículos en los últimos años sobre el asunto para ponerlos hoy sobre la mesa: "Tatuajes solares o el arte de ser un imbécil", o "¿Es arte el tatuaje?". En esta ocasión, sin embargo, aprecio algo nuevo: el pseudoarte imprudente de customizar y retratar para la eternidad la preciada piel de una joven con un estampado hortera que imita la "piel" de un leopardo o un felino similar. Sí, sí, para los que me siguen en redes sociales. Medio glúteo y parte del hombro y brazo izquierdo gozan de semejante pegatina de tinta que cubre la dermis de la italiana de ojos verdes. ¿Objetivo? ¡Qué se yo! ¿Recordar las cualidades de un felino por si una se despista y se olvida de aquello a lo que aspira a ser? ¿Fiel metáfora de la alta velocidad capaz de alcanzar los coches que llevan como marca su apellido? ¿Capricho? ¿Frivolidad? ¿Ignorancia? ¿Ausencia de identidad? ¿O un grito de libertad y una expresión silenciosa del siglo XXI? ¿No le bastaba con acudir a la tienda de Roberto Cavalli o negociar con Stefano Gabbana y ponerse un vestido de pantera africana?

Además de los originales tatoos, presume de tener 44 piercings, lo cual me deja, cuando menos, perpleja. ¡No me sale la cuenta! Varios en las orejas, pongamos seis por unidad; ombligo, nariz, lengua… ¿Qué más? Eso sí: diamantes y similares. Varios ceros en cada esquina de su cuerpo.

Feliz Sabado!! 🌶

A photo posted by Elettra Miura Lamborghini 🇮🇹 (@elettramiuralamborghini) on Aug 27, 2016 at 11:00am PDT

¿Y saben qué? Que sigue siendo bella y atractiva, con una personalidad divertida, original y extravagante. Ello no quita que, para nuestro imaginario social colectivo, podría ser catalogada de "choni de lujo". Y es que el Chonismo, en ciertas ocasiones, en pequeñas dosis, hasta es excitante.

Por si fuera poco, en esta quinta edición del reality, me encuentro con la capacidad de un concejal del Partido Popular de minar absurdamente la reputación de un partido que lleva décadas luchando por mantener una imagen. Se llama Sergio Ayala, es guapo, joven y además ligón -o eso proyectaba en ese concurso en el que niños monos buscan pareja-. Por fortuna, no les -nos- representa. Políticamente aporta más bien poco en estos momentos, y por más vueltas que le doy, no sé qué hace abandonando sus responsabilidades y dedicándose a la televisión.

Y si bien hemos de ser flexibles y de entender que los tiempos cambian -que el futuro del PP hoy se cuece, se manifiesta y se reproduce, estética y moralmente, en Instagram o Facebook-, me cuesta aceptar el papel de un político que sale de Mujeres y Hombres y Viceversa, entra en la casa de Gran Hermano y tiene los santísimos tacones de ir autopromocionándose en nombre del partido que gobierna España.

Pero si algo me ha irritado del hecho de que el señor Ayala se preste al reality, fue la brillante idea de algún realizador de acompañar la presentación del político con el himno del Partido Popular. ¿A cuento de qué viene? ¿O es que cada vez que una rumana, polaca, italiana o brasileña participe en GH o similares se le pondrá el himno nacional de su respectiva nación? Con todos mis respetos, ¿por qué diantres se está burlando de esta manera?

Solo una semana para ese día tan esperado, ese día que juraré cargo como concejal de Medina Del Campo!! #28 #marzo #salondeplenos 19:00h!

A photo posted by ________SERGIO AYALA__Official (@sergioayalamdc) on Mar 21, 2016 at 6:33am PDT

Buenas noticias son, ya acabando, para el otro programa que me costaba digerir: Cámbiame -lean por favor Cámbiate tú que redacté con pena hace unos meses-. Ponga una Carlota Corredera en su vida y no se equivocará. Todoterreno. Omnipresente. Reaparece de la nada, aunque en verdad lleva décadas detrás de las cámaras. Y es que este mujerón se ha estrenado esta semana como presentadora del programa especializado en mejorar por fuera, y también por dentro, a cientos de personas -o esa es su filosofía-. Sin embargo, Corredero dignifica un espacio televisivo, aportándole la chispa la faltaba.

Y qué quieren que les diga. Que una mujer que ha demostrado tener la fuerza de superación que ha tenido Carlota merece mi admiración. Una señora de los pies a la cabeza: externaliza la utópica teoría -y políticamente correcta, propia de un meme de ‘autoayuda- de que la belleza es una actitud ante la vida; y es que a mí me pilla un poco tarde, pero imagino a niñas espetar un "mamá, mamá, de mayor quiero ser Carlota Corredera". La Corredero que corre del trabajo al cole, del cole al super, y de hacer la compra a su casa.

En Chic

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