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¿Eres musulmán?

Si la estupenda imitación de Trump por Alec Baldwin ya la tenemos muy vista, la sorpresa del último programa fue Melissa McCarthy haciendo de Sean Spicer.

Rosa Belmonte
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Melissa McCarthy como Sean Spicer | NBC

Donald Trump hace competencia desleal a los humoristas pero todavía hay de dónde tirar. Digan lo que digan, los creadores de South Park van a continuar con la parodia. El cómico americano Will Rogers (1879-1935) aseguraba que él no hacía chistes, que se que se limitaba a escuchar al Gobierno y contar lo que hacía. Como todos. Es verdad que con el nuevo presidente de los Estados Unidos es más difícil, porque está más cerca de Veep que de El ala oeste. ¿Qué va uno a exagerar?

En 2006 se estrenó en TVE Extra, un programa satírico con Tonino. Se trataba de dar las noticias del día desde un punto de vista humorístico. Duró nada porque lo parodiado era más gracioso que la parodia. En la televisión española, las cosas más divertidas o disparatadas han sido involuntarias. Hace años llevaron al polígrafo de Sálvame a Paqui la Fandanguilla, una muchacha que decía haberse acostado con Víctor Janeiro. En aquella época, en Telecinco también se emitía Enemigos íntimos. Estos llevaron a la hermana de Paqui la Fandanguilla, que estaba enemistada con ella, para dejarla por mentirosa. La parte delirante era que Conchita, la poligrafista de Sálvame, también estaba enfrentada al poligrafista de Enemigos íntimos (Conchita contó que la acosaba y le mandaba jamones a su casa). Así que el poligrafista macho intentaba dejar mal a la poligrafista hembra. Claro que el primer polígrafo a Paqui tenía tono lúdico, pero la venganza del poligrafista y, por tanto, la venganza de una parodia, alcanzó lo grotesco. Parecía un sketch de Homo Zapping. Noche para la ira.

Desde el humor consciente es posible sobreponerse a que lo parodiado sea de inicio más descacharrante que la parodia. Ahí está la maestría de Saturday Night Live. Nada más hay que ver el programa del sábado pasado. Si la estupenda imitación de Trump por Alec Baldwin ya la tenemos muy vista, la sorpresa del último programa fue Melissa McCarthy haciendo de Sean Spicer, el portavoz de prensa de la Casa Blanca. Además, hubo un anuncio en el que se mostraba el nuevo formulario que recibirían los extranjeros al llegar a Estados Unidos. Sólo habría que contestar una pregunta: "¿Eres musulmán?".

En la habitual imitación de Baldwin se veía a Trump diciéndole a Steve Bannon que quería asustar a alguien. Empezaron las llamadas con amenazas de guerra a Australia, México o Alemania. Hasta que dan con Robert Mugabe, el presidente de Zimbabue, interpretado por Keenan Thompson, que le suelta: "Te arrancaré el espinazo y beberé de tu cráneo. No vuelvas a llamar".

Kristen Stewart, que era la presentadora, también se rio de Trump. Este tuiteaba en 2012 que Robert Pattinson no debía volver con ella. "Robert, déjala. Te engañó y lo hará de nuevo" (era sólo uno de los muchos tuits sobre un asunto de tanto calado). Pero lo de Melissa McCarthy como Spicer fue lo mejor. Por el maquillaje, por su interpretación, por el guión. Recordó que la reacción a la nominación de Neil M. Gorsuch al Tribunal Supremo fue una ovación que duró 15 minutos. "Pueden revisar la grabación. Todo el mundo sonreía, todo el mundo estaba feliz. Todos los hombres tuvieron erecciones y sus compañeras a la derecha e izquierda estaba ovulando al mismo tiempo. Nadie estaba triste. Estos son los hechos. Para siempre". También amenazó a una periodista del Wall Street Journal con meterla en la jaula donde estaba encerrado el de la CNN.

Y el sábado que viene el presentador es Alec Baldwin. Trump debería hacer como el Papa y dejar de ver la televisión.

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