
La decimocuarta edición de MasterChef continúa avanzando a un ritmo frenético y, tras las salidas de Nacho Pistacho y Vicente, el tercer programa emitido este lunes en TVE ha sacudido los cimientos de la competición con una doble expulsión tan inesperada como fulminante. La tensión en las cocinas es palpable, especialmente tras la reciente y sonada polémica protagonizada por Soko, la concursante musulmana que se negó en redondo a cocinar carne de cerdo, un desafío a la autoridad del jurado y a las bases del concurso que todavía resuena en el ambiente y que ya ha sido objeto de análisis en Libertad Digital.
En esta ocasión, la falta de pericia técnica y el caos organizativo han sido los detonantes para que dos nuevos aspirantes, Nacho y Soko, abandonen definitivamente el delantal.
El programa arrancó apelando a la nostalgia y al sentido del humor. Nada más entrar a las cocinas, Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Marta Sanahuja hicieron un ejercicio de humor al recordar algunos de los mejores memes del programa creados a lo largo de sus 13 años. El reto inicial consistía en crear un plato capaz de sorprender al jurado, inspirado en uno de esos momentos virales que ya forman parte de la historia del talent.
Para la tarea contaron con la visita de Mario Vaquerizo, finalista de MasterChef Celebrity 3, quien fue el encargado de repartir los memes entre los concursantes. Sin embargo, el ingenio no fue suficiente para todos. Tras la cata, el jurado señaló a Soko, Nacho, Gema, Omar y Chambo como los autores de las peores propuestas, mientras que Carlota y Annie destacaron positivamente, alzándose esta última como la mejor de la prueba.
La competición se trasladó posteriormente a Jerez de la Frontera, Capital Española de la Gastronomía 2026. En un entorno privilegiado como la Bodega Valdespino del Grupo Estévez, los equipos tuvieron que replicar platos del chef Juanlu Fernández, poseedor de dos estrellas Michelin, para cien comensales locales. Carlota y Annie lideraron los grupos, enfrentándose a una mecánica de relevos que obligaba a mantener siempre a dos integrantes en el banquillo. El veredicto de Pepe Rodríguez fue claro: el equipo rojo de Carlota se salvó de la quema, condenando a los integrantes del equipo azul —Gema, Inma, Annie, Soko, Nacho, Chambo y Germán— a la temida prueba de eliminación.
El último desafío de la noche consistió en elaborar una tarta invertida en 75 minutos, una prueba en la que también participó Pepe Rodríguez. Lo que debería haber sido un ejercicio de repostería se convirtió en un campo de batalla logístico; los delantales negros se enfrentaron entre ellos por el uso constante del abatidor, lo que impidió que muchas de las elaboraciones cuajaran correctamente. En la cata, que contó con la presencia del periodista Juanma Castaño, solo Germán, Chambo y Annie lograron convencer plenamente a Marta Sanahuja, quien aseguró que estos tres aspirantes habían entendido la prueba y les habían conquistado. Inma también logró subir a la galería con una tarta que, aunque modesta, se consideró correcta.
La decisión final fue un jarro de agua fría para los peores de la noche. Pepe Rodríguez, al evaluar los trabajos de Nacho, Soko y Gema, anunció la doble expulsión. El juez fue tajante al justificar la permanencia de Gema frente a sus compañeros: "No habéis conseguido una tarta invertida; la tuya, Gema, era una tarta invertida, mal hecha pero estaba hecha".
Ante la derrota, Nacho reconoció que de MasterChef se lleva la experiencia y personas, mientras que Soko, pese a la tristeza de la despedida, se mostró optimista: "A mí me da mucha pena irme tan pronto, me voy súper contenta y esperaos que queda más porque hay repesca". Ambos coincidieron en señalar a Chambo como su gran favorito para la victoria final, aunque Soko añadió también el nombre de Camilla a las quinielas.



