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Katy Mikhailova

Chuparse el dedo

El "finger-mouthing" está de moda. Y es, sin más, chuparse el dedo. Sin metáfora alguna: chuparse el dedo.

Katy Mikhailova
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Y como apunta el titular, chuparse el dedo está de moda. Y no precisamente debemos interpretarlo metafóricamente hablando, sino en el sentido literal, estético y estúpido de la expresión. Y sí, ya hay un nombre super-mega-cool en inglés para denominar este "fenómeno": finger-mouthing. ¿A que suena ahora mejor?

Así sucede con el mes de febrero y sus portadas. 3 revistas, 3 musas, 3 chupa-dedos. La Harper's Bazaar y la Elle en edición norteamericana y la revista Allure. ¿Objetivo? Además de provocar por enésima vez, mostrar de cerca los anillos y pulseras, previo patrocinio millonario.

Y es que, más allá de una expresión de estética, la "succión digital", tal como llevan apuntando numerosos psicólogos, es un comportamiento muy común en la infancia; de hecho, se ha comprobado que hasta un feto puede chuparse el dedo a las 12 semanas de vida intrauterina. Lo curioso es que, sin embargo, en el Renacimiento este gesto era considerado como una manifestación de felicidad. Y lo podemos verificar analizando un sinfín de obras de arte de la época que representaban semejante pose.

Pero lo que interesa: no podemos obviar el mensaje sexual implícito, lo que corrobora una vez más la hipersexualité explícita, o a veces camuflada, de la moda. Finger-mouthing no es sólo chupar el dedo, sino que también acepta que el dedo esté cerca de la boca, encima de un labio o incluso mordiendo la uña. No podemos negar el punto erótico de todo esto. De hecho, en la portada de Allure, Alicia Keys no llega a chupar el dedo, si se fijan.

Fue una periodista, Katie Notopoulos, la que acuñó el término en inglés, y la que desarrolló una profunda teoría sobre este fenómeno que se desarrolla en Instagram, saltando masivamente a las campañas de publicidad y al papel maché.

Pero, ¿y dónde queda la inseguridad de morderse las uñas? A menudo, muchas de estas fotos transmiten una imagen de chica naïf, tímida, inocente, insegura, que aparece posando mientras se muerde una uña o parte de un dedo.

He aquí la doble vertiente del finger-mouthing. Por un lado, la hipersexualidad de la modelo que tiene medio dedo íntegramente en la boca; y, por otro, la que sutilmente juguetea con él.
Y es que, en esa misma línea, la pequeña del clan Kardashian, Kendall Jenner, en una entrevista para ELLE confesó que a menudo abusaba del gesto de colocar sus dedos sobre su boca, debido a que se sentía insegura con sus labios. De ahí que en el día de hoy día mililitros de ácido hialurónico cubran sus morritos que cada vez se aproximan más a los de su hermana mayor, Kim Kardashian.

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