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Katy Mikhailova

Juventud y valentía

"Hagamos mascarillas, nos vamos a forrar" es la frase mas repetida después de la pandemia.

Katy Mikhailova
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"Hagamos mascarillas, nos vamos a forrar" es la frase mas repetida después de la pandemia.
Modelos con mascarilla | Cordon Press

Piénsenlo bien. Desde que ha empezado la pandemia o desde que al menos en España lo hemos racionalizado, después de que el Gobierno nos la ocultara: ¿cuántas veces han vivido la situación de juntarse con unos amigos y escuchar “hagamos mascarillas, que nos vamos a forrar”. Yo, con total honestidad, se lo he escuchado a unos 7 amigos. 

Era como el proyecto soñado: altísima demanda, oferta casi nula. Un producto (en teoría, según piensan) fácil de producir y relativamente fácil de vender. De esos 7 contactos míos, el “proyecto” no lo ha realizado ninguno. 

Mi ex siempre me decía que el éxito consiste en meta-plan-acción-perseverancia. Estos 7 individuos se han quedado en la meta. Pasar a la acción suele ser cosas de valientes. 

Pero los cisnes negros existen. Las excepciones que rompen la regla, también. Y toda esta introducción es porque les voy a contar que, aunque sin ánimos de “forrarse” e incluso más por contribuir a la sociedad (sin que tengan que endeudarse), he conocido esta semana a dos jóvenes empresarios, madrileños, de 24 años, que han creado la mejor mascarilla que he visto, probado y llevado hasta la fecha. 

La firma se llama EOS. Las mascarillas aguantan hasta 41 lavados  (lo que podría suponer algo más de 1 mes, si la gente es higiénica y se cambia de mascarillas como de calzoncillos o bragas). Por supuesto, es homologada. Diseños muy clásicos (reconozcámoslo: ya nos hemos cansado de las mascarillas con brilli brilli y estampados agresivos). Y además, yo no sé qué tienen, pero repelen el maquillaje (ya en varios ocasiones he llevado los labios pintados, y ni rastro…). 

Detrás de la marca están Antón Castellá y Héctor Martínez. El proyecto lo arrancaron el pasado mes de mayo. Ellos se presentan como la ‘startup española que hace más humanas las grandes empresas’. Y la idea empezó como una iniciativa para que los niños usaran mascarillas.  Y ayer que se celebraba el famoso ‘black friday’, lanzaron la campaña de ‘good friday’ para 420 vidas. Una exitosa y solidaria campaña en redes sociales. Han decidido hacer una donación por cada nuevo seguidor que tuvieran en Instagram. Con ello, pretenden ayudar a cubrir el coste de las terapias que no están pudiendo recibir los niños de NUPA debido al Covid. Estos niños no pueden comer ni beber por la boca, tienen fallo intestinal, nutrición parenteral, y suelen necesitar un trasplante de hasta 8 órganos.

Han venido más de 100.000 mascarillas en toda España y Europa a día de hoy. Encontrarse con gente joven, emprendedora y empresaria y solidaria da qué pensar: quizás el mundo no se vaya a la mierda, porque una parte de las nuevas generaciones vienen con ganas y optimismo, disciplina y valores. Esto marca la diferencia. Moda solidaria. Moda necesaria. Sostenible. Práctica. Toda mi admiración. 

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