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Katy Mikhailova

Arriba la ojera

United Color of Ghali es el nombre que recibe la colección de Benetton que reivindica la hiyab como una prenda a la moda.

Katy Mikhailova
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United Color of Ghali es el nombre que recibe la colección de Benetton que reivindica la hiyab como una prenda a la moda.
El hiyab de Benetton | Benetton

Benetton lanza un hiyab unisex y el mundo enloquece. Lo que formaba parte de una colección cápsula (edición limitada, para que me entiendan) diseñada por un cantante rapero de origen tunecino, Ghali, se ha convertido en el foco de atención de linchamiento por ser considerada en Instagram como humillante, frívola y desafortunada. El joven de 26 años, quien se ha criado en la periferia de Milán, es icono del ‘activismo social’ (eso dicen). Sus versos, más rimas que otra cosa, rezan la inclusión social y trasladan mensajes solidarios de concienciación. La concienciación, para la música; pero, cuando diseña, otro gallo canta. Porque, para para diseñar, se debe ser diseñador y no cantante de rap ni de trap. Y, como estamos en tiempos de fusión profesional e intelectual, todo vale. Fusiones morales.

Muchos apuntan a que la firma italiana pretende blanquear, como quien dice (aunque el producto sea de varios colores), el velo, cuyo propósito de siempre ha sido relegar a la mujer a un plano casi invisible. Al extenderlo a los hombres, resulta muy ofensivo para los usuarios de las redes.

United Colors of Ghali es el nombre que recibe la colección, cuya campaña en imágenes muestra a un chico joven con un hiyab verde, un maniquí con un hiyab amarillo, y una mujer con hiyab rojo (y sonriente). Más allá de esta polémica, algo propio de la marca, el resto de la colección pasa absolutamente inadvertida y sin grandes aportaciones a la industria.

La segunda polémica de la semana, totalmente absurda y frívola, es la moda de las ojeras pintadas. Llevamos toda una vida escondiéndolas con maquillaje, previniéndolas con cremas e incluso con ácido hilaurónico, para que ahora una panda de ticktockers de la generación Z nos diga que están de moda y nos enseñen a pintarnóslas (a falta de tenerlas) como ha hecho, entre otros, Danielle Marcan, en cuyo vídeo de typs para intensificar una ojera ya lleva millones de visitas. Algo que refleja el cansancio y la falta de sueño, y el envejecimiento, ahora parece ser un concepto aspiracional para la belleza en tiempos de narcisismo. Podría ello formar parte del ya conocido movimiento del Feísmo que trata de romper la perfección que todos imitan en nuestras vidas. Entiendo que normalicemos la ojera, y no la escondamos, pero simularla me cuesta entenderlo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Maquillaje para simular una piel acnéica? ¿Rosácea rosé? ¿Entrecejo Frida Kahlo? ¿Un nuevo contouring para pintar arrugas? Arriba España y arriba la ojera. Feliz sábado.

En Chic

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