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¿Cómo se sabe que un bebé come lo suficiente?

Los bebés no saben hablar, ni comunicarse más que llorando. Entonces, ¿Cómo puede uno saber que está comiendo bien? ¿Cuándo hay que preocuparse?

Los bebés no saben hablar, ni comunicarse más que llorando. Entonces, ¿Cómo puede uno saber que está comiendo bien? ¿Cuándo hay que preocuparse?
Unsplash/Luma Pimentel

Toda madre y todo padre, especialmente si son primerizos, temen que sus hijos no se alimenten adecuadamente en las primeras semanas o meses de vida. Si una madre escoge la lactancia materna exclusiva aún suele tener más miedo de no alimentar correctamente al bebé ya que esta cubre todas las necesidades nutricionales para el crecimiento físico del niño y un adecuado desarrollo psíquico y emocional. No obstante, numerosos estudios han demostrado mayor riesgo de problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, como muerte súbita del lactante e infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias.

Pero, independientemente de cómo se alimente al bebé, las dudas en una madre sobre si se está alimentando bien al pequeño son muy habituales, muchas veces debido a una información escasa o a mitos que se arrastran desde hace años. Por ejemplo, a las madres les preocupa mucho no tener leche suficiente. Y uno de los falsos mitos más extendido es que el calostro inicial no cubre las necesidades del lactante o que tiene que haber dolor en el pecho cuando el bebé mama.

Además, es importante saber que la leche materna no está almacenada en los pechos, es el bebé quien la produce al succionar: además, los nutrientes varían en cada tetada, es decir que la mujer cambia las concentraciones a lo largo del día y el niño se va regulando, por eso la lactancia materna es idealmente a demanda.

¿Cómo se sabe si el bebé está tomando bien el pecho?

  • Se puede escuchar cuando el bebé traga
  • El bebé está relajado y toma tragos grandes lentamente
  • No duele el seno ni el pezón al amamantar
  • El bebé puede amamantarse inmediatamente después de prenderse del pecho
  • El pezón tiene la misma forma después de que el bebé termina de amamantar
  • El seno está liso, sin arrugas ni hoyuelos, donde el bebé se prendió del pecho

¿Cómo saber si el bebé recibe suficiente leche materna?

Entender si un bebé está recibiendo la cantidad adecuada de alimentación es una preocupación primordial para los padres y cuidadores. Los bebés, especialmente durante los primeros meses de vida, experimentan un rápido crecimiento y desarrollo, y su ingesta de alimentos es fundamental para su bienestar. Todo depende del bebé, de la madre y del método de alimentación.

Es importante anotar cada vez que se amamanta al bebé y cuando hay una extracción de leche. Siempre que se saca la leche, es importante registrar la cantidad que sale. Además, también se puede anotar cada vez que el bebé se moja o ensucia un pañal. Entonces, ¿Cómo saber que está bien alimentado? Los siguientes signos indican que el bebé está recibiendo suficiente leche materna:

  • Ganancia de Peso: El aumento de peso es un indicador crucial de una alimentación adecuada. Hay que recordar que durante las visitas regulares al pediatra, se monitorea el crecimiento del bebé y se compara con las curvas de crecimiento estándar. Un aumento de peso constante y dentro de los rangos esperados es una señal positiva de que el bebé está recibiendo suficientes nutrientes.
  • El bebé toma el pezón correctamente. La madre no debería sentir casi ninguna molestia en el pezón o seno mientras amamanta al bebé. Cuando el pecho del bebé esté en contacto directo con el cuerpo materno, el bebé no tendrá que doblar la cabeza para amamantar. Si el bebé parece calmado después de amamantar suele ser que logró tomar el pezón correctamente y si recibió suficiente leche materna. El bebé puede dormirse y puede que su cara, sus brazos y sus manos estén relajados.
  • Comportamiento del bebé durante las comidas: Observar el comportamiento del bebé durante las comidas proporciona pistas importantes. Un bebé satisfecho se relaja y se retira del pecho o del biberón, muestra señales de saciedad, como cerrar la boca o apartarse, y puede quedarse tranquilo. Sin embargo, un bebé que sigue mostrando signos de hambre después de las comidas puede indicar que necesita más alimentación.
  • Los senos se sienten diferentes antes y después de amamantar. Los senos deberían sentirse llenos antes de amamantar al bebé y más suaves al terminar. Esto significa que el bebé está vaciando los senos durante la lactancia.
  • Número y consistencia de pañales: La cantidad y calidad de los pañales mojados y sucios son buenos indicadores de la ingesta de líquidos y alimentos sólidos. Un bebé bien alimentado suele tener al menos seis pañales mojados al día y, si está recibiendo alimentos sólidos, sus heces deben ser consistentes y de color normal.
  • Su bebé se alimenta de 8 a 12 veces al día: Es probable que el bebé le haga saber cuándo está listo para comer. Es probable que esté completamente despierto y mueva sus brazos y piernas más. También es probable que mueva la cabeza hacia el seno y mueva más la boca. Tal vez se ponga las manos en la boca y se chupe los dedos o el puño. Es posible que deba despertar al bebé para darle de comer durante la noche.
  • Patrones de sueño: Un bebé bien alimentado tiende a dormir más profundamente y durante períodos más prolongados. Aunque los recién nacidos pueden tener patrones de sueño irregulares, con el tiempo, un bebé satisfecho suele establecer rutinas más consistentes de sueño y vigilia.
  • Desarrollo físico y mental: Un bebé que recibe la cantidad adecuada de nutrientes tiende a mostrar un desarrollo físico y mental apropiado para su edad. Lograr hitos como sostener la cabeza, rodar, sentarse y eventualmente gatear son signos positivos de que el bebé está recibiendo la nutrición necesaria para su desarrollo.

Alimentación complementaria

La alimentación complementaria es esa que se empieza a introducir en los bebés a partir de los seis meses hasta los dos años de vida y consiste, básicamente, en no darle exclusivamente leche sino ir introduciendo poco a poco los diferentes alimentos. Por ello, a partir de los seis meses se introduce la alimentación complementaria, que como su propio nombre indica, es complementaria y hay que seguir ofreciendo el pecho. La inclusión de los alimentos tiene que ser progresiva y la recomendación es dejar pasar una semana cada vez que se incorpora uno nuevo. Este inicio de alimentación debe darse a los 6 meses del niño o cuando esté preparado, es decir, el bebé tiene que aguantar sentado y no puede tener el reflejo de extrusión, que es sacar la lengua.

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