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En qué fijarse al comprar una planta para no llevar plagas a casa

Antes de pasar por caja, inspecciona el envés de las hojas y la humedad de la tierra para evitar llevar a casa un ejemplar enfermo o débil.

Antes de pasar por caja, inspecciona el envés de las hojas y la humedad de la tierra para evitar llevar a casa un ejemplar enfermo o débil.
Imagen de un cactus en el exterior de una tienda. | Flickr/CC/Fernando Sa Rapita

Comprar una planta siempre genera ilusión. Ya sea para decorar el salón, dar vida a una terraza o iniciarse en el mundo de la jardinería, la elección del ejemplar adecuado es el primer paso para disfrutar durante años de un rincón verde. Sin embargo, no todas las plantas que encontramos en viveros, floristerías o grandes superficies están en perfecto estado. Algunas ya presentan enfermedades, plagas o problemas derivados de un mantenimiento inadecuado que pueden pasar desapercibidos a simple vista.

Por eso, dedicar unos minutos a inspeccionar la planta antes de comprarla puede marcar la diferencia entre un ejemplar fuerte y otro que apenas sobreviva unos días después de llegar a casa.

Las hojas hablan del estado de la planta

Uno de los primeros aspectos que conviene observar es el follaje. Una planta vigorosa presenta hojas firmes, con un color uniforme y un aspecto brillante propio de la especie.

Si, por el contrario, aparecen hojas amarillas, marchitas o caídas, es posible que la planta haya sufrido un exceso o una falta de riego, carencias nutricionales o incluso un estrés prolongado. Aunque algunas hojas viejas pueden secarse de forma natural, un deterioro generalizado debe hacer saltar las alarmas.

También es recomendable fijarse en la presencia de manchas marrones, negras o amarillentas. Estos síntomas pueden estar relacionados con enfermedades provocadas por hongos, quemaduras por exceso de sol o problemas de humedad que terminarán agravándose una vez la planta llegue a casa.

El envés de las hojas esconde muchos problemas

Uno de los errores más frecuentes es limitar la revisión a la parte visible de la planta. Sin embargo, muchas plagas se refugian precisamente en la cara inferior de las hojas o en la unión entre el tallo y el follaje.

Cochinillas, pulgones o araña roja suelen instalarse en estas zonas poco visibles. Basta levantar varias hojas para comprobar si existen pequeños insectos, restos blanquecinos parecidos al algodón o finas telarañas. Si aparecen cualquiera de estos signos, lo más prudente es descartar la compra, ya que las plagas pueden extenderse rápidamente al resto de plantas del hogar.

Las raíces también cuentan su historia

Aunque no siempre es posible sacar la planta de la maceta, sí conviene observar los agujeros de drenaje. Unas pocas raíces blancas o claras son señal de un crecimiento saludable. En cambio, si sobresale una maraña compacta de raíces o estas presentan un color oscuro y un aspecto blando, probablemente la planta lleve demasiado tiempo en la maceta o esté sufriendo podredumbre radicular.

El estado del sustrato ofrece muchas pistas

La tierra también permite conocer cómo ha sido el cuidado que ha recibido la planta en la tienda. Un sustrato excesivamente seco, endurecido o separado de las paredes de la maceta indica que ha pasado largos periodos sin agua.

En el extremo contrario, una tierra constantemente empapada, con moho superficial o mal olor puede ser síntoma de un exceso de riego, una de las causas más habituales de pudrición de las raíces.

Antes de comprar, basta con tocar ligeramente el sustrato para comprobar su humedad. Debe mantenerse ligeramente fresco, pero nunca completamente encharcado.

Tallos fuertes y crecimiento equilibrado

Otro detalle que conviene observar son los tallos. Deben mantenerse firmes y sostener la planta sin dificultad. Si presentan zonas blandas, aspecto arrugado o un tacto viscoso, es probable que exista una enfermedad avanzada.

También resulta recomendable fijarse en la forma de crecimiento. Los ejemplares con tallos excesivamente largos, finos y con mucha separación entre hojas suelen haber sufrido falta de luz durante semanas, lo que debilita considerablemente su desarrollo.

Una revisión de pocos minutos evita muchos problemas

Elegir una planta sana no requiere conocimientos avanzados de jardinería. Bastan unos minutos para revisar hojas, raíces, tallos y sustrato antes de pasar por caja. Este sencillo hábito no solo aumenta las posibilidades de éxito en casa, sino que evita introducir plagas o enfermedades que podrían afectar al resto de plantas.

Además, comenzar con un ejemplar fuerte facilita mucho los cuidados posteriores. Un riego adecuado, una buena ubicación y la luz necesaria harán el resto. Al fin y al cabo, la mejor manera de disfrutar de una planta durante años empieza mucho antes de colocarla en casa: comienza en el momento de elegirla.

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