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¿Qué son los ojos de agua?

Los fenómenos naturales son a veces inexplicables. Hay de tierra, de agua, de viento... pero, concretamente, ¿Qué son los ojos de agua?

Los fenómenos naturales son a veces inexplicables. Hay de tierra, de agua, de viento... pero, concretamente, ¿Qué son los ojos de agua?
El Manatial | Unsplash/Rafael Lopez

Los "ojos de agua" son manantiales naturales donde el agua subterránea emerge a la superficie de manera espontánea. Este fenómeno ocurre cuando el agua, acumulada en capas subterráneas, encuentra una vía de salida a través de grietas o poros en las rocas o el suelo. Este curioso nombre sirve para definir la fuente natural de la cual brota el agua subterránea, ya sea porque el agua de la lluvia se filtra de la superficie terrestre o porque existen cauces subterráneos, los que posteriormente vuelven a surgir a través de los ojos de agua, estos elementos conforman lo que se conoce como zona de recarga hídrica y podrían entenderse como la puerta de entrada del manto acuífero. Pero, ¿Por qué ojos de agua? Se les llama así por los puntos de captación de agua de los acueductos y los respiraderos en forma de espiral de unos siete metros de profundidad que dejan percibir el agua en algunos puntos de la red. De hecho, su definición exacta es que son fuentes naturales de agua que brota del subsuelo, algunos son nacimientos de arroyos o ríos.

Pero, para entender por completo este fenómeno hay que saber cómo funciona la filtración del agua y es que la filtración del agua está supeditada a varios elementos que contemplan características tanto cualitativas como cuantitativas, es decir, el componente principal debe ser el agua, pero en el proceso intervienen elementos como rocas, arena, arcilla, etc., los cuales tienen diferentes medidas de absorción, y por lo tanto, el agua no siempre filtra de la misma manera a través de ellos, además de influir la cantidad que haya de cada uno. Es evidente que el agua, incluso las pequeñas gotas, se van abriendo camino en los componentes terrestres para luego permear el subsuelo y, en la mayoría de las veces, surgir a la superficie y seguir un nuevo camino si las rocas se lo permiten. De esta forma, se pueden categorizar las rocas de acuerdo a su permeabilidad, entendida como la cantidad de líquido que puede pasar entre ellos sin que afecte la composición de su estructura:

  • Rocas permeables: Están compuestas por arenas, gravas, guijones, areniscas, calizas, conglomerados, etc.
  • Rocas semipermeables: Linos arenosos, las tierras arcillosas, la turba no descompuesta.
  • Rocas impermeables: Las tierras arcillosas, pesadas, la turba completamente descompuesta, las rocas sedimentarias cristalinas y las cementadas sin grietas.

En todo este proceso hay un factor que es el más relevante de todos y se trata del ciclo hidrológico o ciclo del agua, sin el cual no podría llevarse a cabo ninguna de estas interacciones. El ciclo del agua es el proceso que permite el intercambio de agua entre la atmósfera, la hidrosfera y el suelo. Sus principales hitos son la evapotranspiración, conformada por la evaporación del agua en la superficie terrestre que sube a la atmósfera, y de la transpiración generada por los seres vivos; la condensación, es el proceso que surge después de que el vapor sube, se condensa y se transforma en líquido; la precipitación, es la convergencia de los procesos de evapotranspiración y condensación, en la cual el agua cae a la tierra en forma de lluvia; la infiltración, posterior a la lluvia el agua empieza su filtración en la tierra, alimentando la capa subterránea y volviéndose parte de formaciones como los acuíferos; y la escorrentía, es la forma en que fluyen las aguas sobre la superficie terrestre, luego de que ya no es posible la filtración del agua, terminando mayormente en los ríos.

Entonces, se ha dicho que un ojo de agua es un fenómeno hídrico, un tipo de manantial, pero ¿Qué son los manantiales? Los manantiales son las formas naturales en las que las aguas subterráneas salen a la superficie, y por lo general, pueden ser encontradas en las depresiones terrestres como los valles o en los desniveles bruscos de la superficie como los barrancos. De esta forma, que las aguas subterráneas puedan salir a la superficie también depende de los materiales de los cuales esta conformada esta última, ya sean rocas, arena, limo o arcilla, partículas desde las más grandes a las más pequeñas respectivamente, lo que podría favorecer el flujo del agua o el estancamiento de la misma.

Por ello, hay que recordar que en los ojos de agua inciden, por un lado, las aguas superficiales y freáticas, con un curso descendiente, ya que el agua se filtra por zonas mucho más elevadas y surge por las zonas más bajas o deprimidas, en estos manantiales su intensidad es variable debido a que dependen de la cantidad de lluvias; y por otro lado, las aguas artesianas, con un curso ascendente, porque sus aguas suben a la superficie según la cantidad de fluido disponible, estos manantiales son más estables ya que por lo general se presenta una acumulación del agua.

Y, ¿Cuál es el origen de los ojos de agua? El origen de un ojo de agua generalmente se asocia con la acumulación de agua de lluvia o deshielo que se infiltra en el suelo y se almacena en acuíferos. Cuando la presión del agua en el acuífero es suficientemente alta o cuando la topografía del terreno permite una salida, el agua emerge en la superficie, creando un manantial. Existen diferentes tipos de ojos de agua, dependiendo de su origen y características. Los manantiales artesianos, por ejemplo, ocurren cuando el agua subterránea se encuentra bajo presión entre dos capas impermeables de roca o arcilla, forzando su salida cuando se perfora un pozo. Los manantiales gravitacionales, en cambio, se forman cuando el agua se filtra a través de rocas permeables y emerge en puntos más bajos del terreno debido a la gravedad.

Los ojos de agua tienen una importancia ecológica significativa. El motivo es que crean microhábitats que sustentan una diversidad biológica única, incluyendo plantas acuáticas, insectos, anfibios y aves. Estos ecosistemas son cruciales para la conservación de especies que dependen de ambientes acuáticos específicos. Además, los ojos de agua contribuyen al mantenimiento de caudales en ríos y arroyos, especialmente en períodos de sequía. Por este motivo, desde una perspectiva humana, los ojos de agua han sido históricamente vitales para el suministro de agua potable y para la agricultura. Muchas comunidades se han desarrollado alrededor de estos manantiales debido a la disponibilidad constante de agua. En algunas culturas, los ojos de agua también tienen un significado espiritual y son considerados lugares sagrados.

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