
La nutrición canina ha entrado en una fase crítica de desinformación sanitaria. Mientras que establecer un horario estricto —con tomas entre las 08:00 y las 19:00— es el pilar del equilibrio emocional, el contenido del cuenco está derivando en un "cóctel de carencias" peligroso. La Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC) y la UC Davis School of Veterinary Medicine han lanzado una alerta roja: cocinar en casa para el perro, lejos de ser un "acto de amor", es un riesgo clínico que afecta al 95% de las recetas analizadas.
El mito del "ingrediente fresco": un 84% de déficit múltiple
Para el propietario medio, seleccionar carne y verduras en el mercado parece la opción más saludable. Sin embargo, la realidad biológica es implacable. Un perro adulto necesita 37 nutrientes esenciales diarios para mantener sus funciones vitales; un gato, más de 40. Lograr este equilibrio en una cocina doméstica es, según ANFAAC, "una tarea técnica de precisión casi imposible" sin la supervisión de un nutricionista veterinario.
El estudio de la UC Davis analizó 200 recetas populares y los datos son demoledores: el 95% eran deficientes en al menos un nutriente crítico y el 84% carecían de varios. La falta de calcio, zinc o ácidos grasos específicos en estos menús caseros está provocando un aumento de patologías óseas y fallos renales que los dueños no detectan hasta que es demasiado tarde.
"Completo" no es marketing: es un imperativo legal
Frente a la anarquía de las recetas de internet, la industria reivindica el término "Completo". En la Unión Europea, bajo las directrices de FEDIAF, esta denominación es una garantía legal estricta. Un alimento etiquetado como tal debe contener, por ley, todos los nutrientes necesarios en las proporciones exactas para la etapa vital del animal.
Utilizar un alimento completo no solo asegura que el perro recibe el combustible adecuado, sino que facilita el control calórico, una variable que en las dietas caseras es "imposible de medir con exactitud", derivando sistemáticamente en cuadros de obesidad o desnutrición subclínica.
Tóxicos en la despensa: el peligro de la "humanización"
La tendencia a compartir nuestra comida introduce, además, un riesgo de envenenamiento accidental. ANFAAC recuerda que alimentos comunes en nuestra dieta son altamente tóxicos para los canes:
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Cebolla y ajo: Destruyen los glóbulos rojos (anemia).
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Uvas y pasas: Provocan fallo renal fulminante.
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Xilitol: Presente en dulces, causa colapsos de glucosa mortales.
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Aguacate y chocolate: Afectan gravemente al corazón y al sistema nervioso.
La seguridad nutricional reside en la fórmula científica. Preparar una comida casera de forma "ocasional" puede ser un premio, pero convertirla en la base del sustento sin un plan facultativo es, en palabras de los expertos, jugar a la ruleta rusa con la longevidad de la mascota.




