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Si te lo llevas, morirá

La campaña Proyecto Corcino procura evitar que se recojan crías de corzo en el campo durante la primavera.

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La campaña Proyecto Corcino procura evitar que se recojan crías de corzo en el campo durante la primavera.
Proyecto corcino de la Asociación del Corzo Español. | Asociación del Corzo Español

La Asociación del Corzo Español (ACE) emprende, desde el año 2004, la campaña Proyecto Corcino. Se trata de una iniciativa de sensibilización ambiental cuyo objetivo principal consiste en evitar que se recojan crías de corzo, llamadas corcinos, al encontrarlas solas en el campo durante la estación primaveral. Un hecho más común de lo que se pueda pensar, debido a que puede parecer que dichas crías están desvalidas.

ACE recuerda que los corcinos no están abandonados y que permanecen inmóviles entre la vegetación como mecanismo de defensa contra depredadores, mientras sus madres vigilan y se acercan exclusivamente para amamantarlos.

Bajo el lema "Si te lo llevas, morirá", esta campaña remarca que resulta extremadamente difícil sacar adelante a las crías de corzo en cautividad y que la mayoría fallece a las pocas horas o días de ser recogidas. Además, insiste en el peligro que el contacto humano supone para esta especie, ya que tocar a la cría, o dejar rastro de olor humano, puede provocar que la madre la rechace y también atraer la atención de depredadores como el zorro.

El tesorero de la Asociación del Corzo Español, Laureano de las Cuevas, entrevistado en el programa Km0 de esRadio, indica respecto a los corzos que, aparte de los peligros relacionados con sus depredadores, "el hombre, en su afán de querer hacer un bien a la Naturaleza, lo que hace es meter la pata por desconocimiento. Es lo que nos encontramos en esta época de nacimiento de animales que anidan o crían en el suelo y en la que el ser humano suele jugar un papel nefasto".

Según destaca de las Cuevas, "la estrategia del corcino consiste en estar agazapado hasta que puede valerse por sí mismo. De hecho, el moteado blanco de su cuerpo es camuflaje para confundirse con el entorno y, a medida que va creciendo, esas manchas claras van desapareciendo". El portavoz de ACE subraya que, si nos llevamos el animal a casa, "la leche materna de este animal es muy difícil de sustituir. He visto corcinos deshidratados y muertos por diarreas tras haberles suministrado leches alternativas". Respecto a la actividad cinegética, insiste en que "la caza no es un peligro para los corzos, ya que es una herramienta de gestión y sirve como ayuda para la correcta distribución de la fauna salvaje".

Crece el número de corzos

Con el apoyo de la Comunidad de Madrid, ACE ha reactivado el Proyecto Corcino 2026 debido al aumento de la población de esta especie y a los encuentros cada vez más frecuentes de senderistas y agricultores con las crías. Un crecimiento poblacional que relacionan con el paulatino abandono del campo y de las actividades rurales, lo cual explica que las especies de caza mayor como el corzo hayan aumentado notablemente su número de ejemplares durante las últimas décadas.

Comprender su comportamiento

Las corzas, al igual que muchas otras hembras de herbívoros, esconden a sus crías entre la vegetación durante las dos o tres primeras semanas de vida hasta que éstas son lo suficientemente fuertes para seguir a sus madres. Para aquellos no acostumbrados al campo ni a los hábitos de los animales, un cocino acurrucado entre la hierba podría parecer que estuviese abandonado. Por este motivo se puso en marcha el Proyecto Corcino, para evitar que estos animales neonatos sean arrebatados a sus madres.

ACE subraya que los corcinos en cautividad son muy difíciles de sacar adelante, por lo que capturarles significa condenarles a una muerte más que probable. Además, recuerda que, en el caso de que sobrevivan, estos ejemplares terminan no siendo aptos para ser reintroducidos en la naturaleza, ya que en el proceso de habituarse a los seres humanos pierden su instinto de defensa y huida. Por otro lado, los machos criados en cautividad resultan altamente peligrosos para los humanos debido a su condición de animales agresivos y territoriales que les hace proclives a atacar cuando alguien invade su territorio.

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