
El responsable de Audiología en Óptica y Audiología Universitaria, Joan Francesc Horvath, ha lanzado una advertencia fundamental sobre una de las prácticas de higiene más extendidas en los hogares: el uso de bastoncillos de algodón para limpiar el interior del conducto auditivo. Según el especialista, esta rutina puede suponer graves riesgos para la salud de la población, ya que estos elementos pueden empujar el cerumen hacia el interior y provocar obstrucciones severas, infecciones e incluso daños irreversibles en el tímpano.
En este sentido, el experto ha desaconsejado de manera categórica introducir cualquier tipo de objeto en el canal auditivo. El riesgo asociado a esta mala costumbre es todavía mayor cuando se trata de bebés y niños pequeños, dada la extrema fragilidad de sus estructuras auditivas. Tal y como ha afirmado, resulta imprescindible "desterrar la creencia popular de que es necesario eliminar la cera de forma manual", puesto que responde a un desconocimiento de la anatomía humana.
Una barrera protectora
El especialista ha querido puntualizar que el cerumen no es suciedad, sino una sustancia que genera el propio organismo de manera natural. Esta secreción ejerce una función indispensable como barrera protectora contra bacterias, hongos y partículas de polvo del exterior. Además, protege de forma eficaz frente a posibles infecciones, actúa como un potente lubricante y ayuda a mantener el conducto perfectamente acondicionado.
"El oído tiene su propio mecanismo de autolimpieza, por lo que no suele ser excesivamente necesario intervenir. De hecho, la cera se forma en la parte externa del canal auditivo y se expulsa de manera natural gracias a los movimientos cotidianos como masticar o hablar", ha explicado el experto durante su exposición.
Para garantizar una higiene óptima sin poner en riesgo la audición, Horvath ha detallado que la solución más habitual y segura para evitar la proliferación de tapones es la aplicación de un aerosol a base de agua de mar microbiológicamente controlada. Según el audiólogo, se trata de una alternativa completamente natural que resulta suficiente si se emplea de dos a tres veces por semana en casa.
Por otro lado, ha destacado otras opciones plenamente válidas y aprobadas a nivel médico, como la administración de gotas de peróxido de hidrógeno, el uso de soluciones de farmacia específicas diseñadas para disolver la cera de forma indolora, o simplemente realizar un lavado cuidadoso de la zona externa del pabellón auricular sirviéndose de una toalla o un paño de textura suave.