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¿Una copa de vino al día es saludable?

La cultura popular dice que tomar una copa de vino al día es saludable, ¿es verdad o un mito? La ciencia explica sus beneficios e inconvenientes.

La cultura popular dice que tomar una copa de vino al día es saludable, ¿es verdad o un mito? La ciencia explica sus beneficios e inconvenientes.
vino vino tinto vidrio beber el alcohol beneficiarse de copa de vino rojo vino vino vino tinto vino tinto vino tinto vino tinto vino tinto copa de vino copa de vino copa de vino | Pixabay/CC/congerdesign

Los especialistas están de acuerdo en que la ingesta de alcohol debe ser cero o lo mínimo posible, ya que causa hasta doscientos problemas de salud en una persona. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el consumo de mínimo riesgo es diferente para hombres y mujeres, porque no lo metabolizan de la misma manera.

Por tanto, sabiendo esto, surgen algunas dudas a nivel general. Por ejemplo, ¿Existe un consumo máximo de alcohol que pueda ingerirse con seguridad? ¿Tomar una cerveza al día puede resultar saludable? ¿Una copa de vino con la comida tiene efecto beneficioso sobre el corazón? A la hora de contestar estas preguntas hay que partir de la base de que los especialistas tienen claro que ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro y menos aún saludable y, además, explican las razones y las causas de la confusión entre la población sobre esta cuestión.

Precisamente la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) quiere llamar la atención sobre los efectos nocivos del consumo de una sustancia con la que se relacionan 40 enfermedades distintas y hasta 200 problemas de salud. En la misma línea se pronuncian desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que cuenta con un Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud, y desde donde recuerdan que el consumo de alcohol es la segunda causa evitable de mortalidad prematura en España y que cada año fallecen en nuestro país unas 15.000 personas por enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol.

¿Cómo afecta el alcohol en el cuerpo?

Para poder saber si el vino es saludable, es importante que se entienda cómo actúa el alcohol en el organismo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el alcohol puede producir toxicidad en el hígado, así como aumentar el riesgo a padecer algún tipo de cáncer. El motivo es que, consumido en exceso, el vino deteriora el funcionamiento de algunos órganos.

  • El caso del vino tinto

Sin embargo, el caso del vino tinto es un tanto peculiar. El motivo es que, como ya se sabe de sobra, es una bebida que tiene alcohol pero, además de ello, también ofrece una rica fuente de polifenoles. Estas sustancias son beneficiosas para el organismo, ya que actúan evitando el envejecimiento prematuro de las células.

  • Otras opciones más saludables

También hay que tener en cuenta que el vino procede de la uva y, precisamente por ello, aporta estos beneficios tan interesantes para el organismo. Por tanto, se pueden optar por otras variedades más saludables y sin alcohol que, también, incluyan los nutrientes de la uva. Un ejemplo de ello sería comer uvas de forma habitual, básicamente. Con esta sencilla práctica, también se conseguiría nutrir el organismo con polifenoles y otros componentes antioxidantes reduciendo el efecto nocivo del alcohol.

¿Una copa al día es buena para el corazón?

Incluso a pesar del detalle de que la moderación en sí es un signo de vida saludable y ello debía traducirse en los resultados del estudio, el mismo seguía mostrando que los franceses tenían estadísticamente mejor salud cardíaca que suecos, daneses, holandeses o alemanes entre otros pueblos. Por lo tanto era viable que existieran varios componentes del vino que ayudaran en algún modo a reducir el riesgo cardiovascular.

El vino es un alimento complejo con multitud de sustancias diluidas en aproximadamente 14 partes de alcohol por 86 de agua. Entre estas sustancias destacan los polifenoles, antioxidandes naturales que se cree que pueden intervenir en la fijación de los radicales libres del colesterol malo, haciéndolo menos soluble y por tanto impidiendo su absorción intestinal y con ello su paso a la sangre, donde así se evita que se acumule en las arterias.

Por otro lado, el mismo alcohol, por su condición de alta volatilidad, una vez en sangre actúa como dilatador arterial, ampliando el radio de la arteria y por tanto facilitando la circulación sanguínea y el desprendimiento de capas de colesterol malo que se pudieran haber formado. Además, los polifenoles favorecen el colesterol llamado bueno, que no tiene tendencia a acumularse en las arterias.

Resveratrol, ¿elixir de la juventud?

Desde el punto de vista vascular parece que podría tener una base científica decir que el vino, se entiende que moderado, puede ser bueno para la salud. De hecho, se habla de una copa de vino al día en su equivalencia a 125 mililitros y se aconseja durante las comidas, sobre todo a partir de los 50 años y especialmente en mujeres, por su incidencia en la producción de estrógenos, una hormona que se vuelve deficitaria tras la menopausia.

Sin embargo, los descubrimientos respecto a las virtudes del vino no se detuvieron aquí, sino que se halló un componente con dos ciclos aromáticos llamado resveratrol que se produce normalmente como respuesta inmunitaria en las plantas tras una agresión o infección. El resveratrol, que también se acumula en la piel y sobre todo en la semilla de la uva, y por tanto pasa al vino, fue elegido como componente mágico que explicaba las virtudes curativas de los caldos tintos.

De repente proliferaron estudios y artículos que alababan sus cualidades y pasó a ser definido como potente anticancerígeno con cualidades, también, en la prevención de riesgos cardiovasculares. Por descontado, rápidamente diversas farmacéuticas lograron aislarlo y venderlo en cápsulas, sin aclarar muy bien para qué servía, aunque se publicitaba como 'molécula antiedad'.

Entender qué significa consumo de riesgo bajo

Descartada la existencia de un consumo de alcohol que pueda considerarse saludable o seguro, lo que sí existe y conviene tener claro es qué significa, según los expertos, que haya un consumo de bajo riesgo, este sería compatible con el mantenimiento de un buen estado de salud en muchas personas, pero tampoco en todas.

Ahora bien, por un consumo de bajo riesgo se entienden 20 gramos de alcohol al día, lo que equivaldría a dos cañas de cerveza (250 ml cada una) o dos copas de vino (125 ml cada una) en varones, y 10 gramos, es decir, la mitad en mujeres.

Diferente metabolización de hombres y mujeres

Esta diferencia por género está relacionada con el peso y con la presencia de una enzima, en concreto, la alcohol deshidrogenasa que participa en el metabolismo del alcohol, ayudando a la rotura de su molécula, con lo que se favorece su eliminación, y que las mujeres producen en general en menor cantidad. La distinta distribución corporal del agua y la grasa, que presenta también diferencias en hombres y en mujeres, es otra de las razones que explican que, en general, la población femenina metabolice peor el alcohol y por eso en este grupo el consumo considerado de bajo riesgo sea aún menor.

Quién estaría en riesgo alto

En situación de riesgo alto entraría quien consume más de cuatro copas de vino o de cerveza al día en el caso de los varones, y más de 2,5 en el de las mujeres. Además, entre los grupos de la población en los que el consumo recomendado de alcohol no puede ser otro que cero se incluyen:

  • Menores de edad
  • Mujeres embarazadas
  • Personas con antecedentes familiares de alcoholismo en primer grado
  • Personas que estén tomando medicación incompatible con el consumo de alcohol
  • Personas que deban conducir o manejar maquinaria

Esto se debe a que el consumo de alcohol tiene, entre otros, efecto sobre:

  • El hígado, causando cirrosis hepática
  • El tubo digestivo y las glándulas asociadas, causando pancreatitis aguda y crónica
  • El corazón, causando arritmias cardiacas como la fibrilación auricular y, si se consume en grandes cantidades, miocardiopatía alcohólica
  • El Sistema Nervioso Central, relacionándose con la encefalopatía de Wernicke, asociada a cambios dañinos en el cerebro, generalmente debido a la falta de vitamina B-1 (tiamina), común en personas que sufren de alcoholismo
  • Aumenta el riesgo de ictus, tanto de tipo hemorrágico como isquémico
  • Se asocia a más riesgo de demencia a edades tempranas y de trastornos relacionados con la memoria
  • Aumenta el riesgo de cáncer
  • Ocasiona un peor control de las cifras de tensión arterial en personas con hipertensión
  • Daño al feto durante el embarazo

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