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Adiós a las muelas del juicio: la razón por la que nuestra mandíbula está encogiendo

El cirujano maxilofacial Ramiro Mallagray explica la atrofia del hueso mandibular debido al cambio en la alimentación y advierte de los riesgos.

El cirujano maxilofacial Ramiro Mallagray explica la atrofia del hueso mandibular debido al cambio en la alimentación y advierte de los riesgos.
Muelas del juicio molde boca dentista | Libertad Digital

En el programa Es la Mañana de Federico, el cirujano maxilofacial y estomatólogo Ramiro Mallagray ha analizado junto al Dr. Enrique de la Morena, Federico Jiménez Los Santos e Isabel González la desaparición progresiva de los terceros molares en la especie humana. Según el doctor, nos encontramos ante un proceso de selección genética donde la mandíbula está perdiendo tamaño. "Evolutivamente, la mandíbula se va haciendo cada vez más pequeña", ha confirmado el experto, señalando que la dieta blanda actual ha eliminado la necesidad de desarrollar huesos maxilares potentes como los de nuestros antepasados.

La desaparición de las muelas por falta de uso genético

El problema de las muelas del juicio, o cordales, radica en que el código genético sigue ordenando su aparición, pero el soporte óseo ya no existe. "Para ese tercer molar no hay espacio porque la mandíbula es pequeña porque la alimentación ha sido pequeña", ha explicado el doctor Mallagray. Mientras que los antecesores del ser humano necesitaban tres molares para "masticar huesos" y alimentos extremadamente fibrosos, el hombre moderno ha atrofiado esa capacidad debido al procesado de la comida.

Esta falta de espacio físico convierte a la muela del juicio en una pieza que intenta emerger sin éxito, quedando muchas veces "atrapada" o impactando contra el segundo molar. Esta situación genera lo que el cirujano define como una "patología frecuentísima" en las consultas actuales. "Es algo que quiere salir en un sitio donde no tiene sitio", ha resumido de forma técnica para explicar la presión que sufren el resto de las piezas dentales.

Los riesgos de mantener los cordales: quistes y caries ocultas

Mantener una muela del juicio que no tiene espacio para erupcionar correctamente conlleva peligros para la salud general de la boca. El doctor ha sido tajante al enumerar las complicaciones: "Son las infecciones, provocar caries en los molares que están delante y provocar quistes en el hueso". El tercer molar, al estar semiincluido, crea un saco donde se acumulan restos que el cepillado no alcanza, destruyendo la pieza sana adyacente.

En cuanto a la edad de aparición, se sitúa tradicionalmente entre los 18 y los 21 años, motivo por el cual se denominan "muelas del juicio" en español o wisdom teeth en inglés. Sin embargo, el Dr. Enrique de la Morena ha apuntado que muchos pacientes descubren el problema de forma tardía. Mallagray ha insistido en que el crecimiento de estas muelas tiene una "fuerza de erupción" tan potente que puede llegar a descolocar toda la ortodoncia de un paciente si no se interviene a tiempo.

Estética dental y el mito de los dientes "blanco tiza"

Durante la conversación en esRadio, también se ha abordado el cambio en la higiene dental desde mediados del siglo XX. El cirujano ha destacado que hoy la patología de la caries ha descendido drásticamente en los niños gracias a que "el flúor hace el esmalte mucho más fuerte". No obstante, ha alertado sobre las modas estéticas actuales que buscan resultados poco naturales.

Respecto a las carillas y blanqueamientos extremos, el doctor ha criticado las dentaduras que parecen "fichas de dominó" por su excesivo tamaño y color artificial. "Es mejor tener unos dientes bonitos y blancos, pero que no se note que se ha hecho algo", ha recomendado, defendiendo una odontología que respete la fisonomía del paciente por encima de las tendencias televisivas de dientes "blanco tiza".

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