
El calor, la exposición solar o el estrés hacen que muchas personas noten un empeoramiento de la rosácea durante los meses de verano. Esta enfermedad inflamatoria de la piel provoca enrojecimiento persistente, sensación de calor y, en algunos casos, pequeños vasos sanguíneos visibles o lesiones similares al acné.
El programa Es Salud, de esRadio, abordó este problema con el doctor Domingo Pérez León y Adrián González, director de comunicación de Laboratorios Mundo Natural, quienes defendieron la importancia de abordar la rosácea desde una perspectiva integral y no únicamente mediante tratamientos tópicos.
Una enfermedad que va más allá de la estética
Durante el espacio radiofónico se recordó que la rosácea afecta aproximadamente al 5,5 % de la población adulta, aunque algunas estimaciones elevan esa cifra hasta el 10 %. Además, su incidencia es especialmente alta en mujeres, sobre todo durante la perimenopausia y la menopausia.
La presentadora Lucía Prieto destacó que esta patología "genera muchísimas inseguridades" porque el enrojecimiento facial suele ser muy visible.
Estrés, intestino y piel: una conexión cada vez más estudiada
Adrián González explicó que detrás de la rosácea pueden intervenir distintos mecanismos relacionados con la inflamación, la histamina, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso. "Todo lo que tiene que ver con la piel nosotros lo miramos directamente hacia el cerebro y el intestino", señaló.
Según explicó, muchas personas observan que los brotes empeoran en momentos de nerviosismo, por lo que controlar el estrés puede formar parte del tratamiento global.
También insistió en la importancia de mantener una microbiota intestinal equilibrada, ya que la salud digestiva influye en numerosos procesos inflamatorios del organismo.
La importancia de cuidar la piel desde dentro
Durante el programa se defendió que limitar el tratamiento únicamente a cremas puede resultar insuficiente.
Lucía Prieto resumió esa filosofía asegurando que muchas veces "nos quedamos en una mera solución tópica", cuando el objetivo debe ser "construir desde dentro y que se vea por fuera".
En ese sentido, Adrián González explicó que el apoyo nutricional puede ayudar a mejorar la respuesta del organismo frente a los procesos inflamatorios que afectan a la piel.
Los suplementos propuestos
Entre las recomendaciones realizadas durante el programa, los especialistas mencionaron Oleomega 7, un complemento rico en vitaminas C, A y E que contribuye al mantenimiento de la piel y ayuda a combatir el estrés oxidativo.
También destacaron Vitanano Quercetin, formulado con quercetina liposomada. Según explicó González, este compuesto actúa sobre los mastocitos, células responsables de liberar histamina, y puede ayudar a modular esa respuesta.
Para las personas que relacionan sus brotes con situaciones de estrés, también propuso Calm-plus Cort, Calm-Plus o Gabasor, destinados a favorecer el equilibrio del sistema nervioso.
En cuanto al cuidado intestinal, mencionó Simbioline Megaflora y Clorend, orientados al mantenimiento del equilibrio de la microbiota.
Por último, recordó que Depur-Plus puede servir de apoyo al funcionamiento hepático, favoreciendo la eliminación de sustancias de desecho por las vías habituales del organismo.
Hábitos que también ayudan
Más allá de la suplementación, los expertos recordaron la importancia de identificar los factores que desencadenan los brotes, proteger la piel del sol, evitar cambios bruscos de temperatura y consultar con un dermatólogo para recibir un tratamiento personalizado cuando los síntomas sean persistentes.
Como concluyó Lucía Prieto, la piel puede reflejar procesos que tienen su origen en el interior del organismo, por lo que abordar la rosácea desde una visión global puede contribuir a mejorar tanto la salud cutánea como el bienestar general.




