
La NASA ha ejecutado un giro radical en su política de equipamiento oficial. El administrador de la agencia, Jared Isaacman, ha confirmado que las tripulaciones de las misiones Crew-12 y Artemis II volarán equipadas con smartphones de última generación. La decisión no responde únicamente a una mejora en las comunicaciones personales, sino a una demolición controlada de los farragosos procesos de certificación que, hasta ahora, obligaban a los astronautas a trabajar con hardware desfasado respecto al mercado civil.
NASA astronauts will soon fly with the latest smartphones, beginning with Crew-12 and Artemis II. We are giving our crews the tools to capture special moments for their families and share inspiring images and video with the world. Just as important, we challenged long-standing…
— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) February 5, 2026
El fin del "hardware obsoleto" en el espacio
La integración de tecnología comercial en el ámbito aeroespacial ha chocado históricamente con protocolos de seguridad que se extendían durante años. Isaacman ha sido tajante al respecto: la agencia ha "desafiado procesos de larga duración" para calificar dispositivos modernos en un "cronograma acelerado". Esta urgencia operativa busca que la tecnología que llegue a la Luna sea la misma que lidera el mercado en la Tierra, evitando que los sistemas de captura de imagen nazcan anticuados antes de despegar.
Conexión directa con la Tierra
El objetivo inmediato es permitir que los astronautas compartan "momentos especiales con sus familias" y distribuyan imágenes y vídeos de alta resolución con el resto del mundo. Sin embargo, el trasfondo de la medida es estratégico. La NASA asume que la capacidad de procesamiento y la óptica de los smartphones actuales son herramientas de alto valor para la investigación en órbita. La agilidad para validar este hardware comercial será, según el administrador, un pilar fundamental para la investigación científica en la superficie lunar.
Un cambio en la cultura de la agencia
Este movimiento se interpreta como un "pequeño paso en la dirección correcta" para desburocratizar la institución. La NASA busca ahora la máxima eficiencia mediante el uso de herramientas que ya han demostrado su fiabilidad en el mercado masivo. La prioridad absoluta es que la Artemis II disponga de la mejor capacidad de documentación visual posible, eliminando las restricciones que durante décadas impidieron que un dispositivo cotidiano cruzara la atmósfera por motivos de homologación técnica.


