
Para decirlo rápidamente, hoy se dan tres corrientes económicas. El keynesianismo, gran armador de burbujas, ya que emiten y emiten moneda creyendo que con eso mueven la economía y lo que logran es un boom artificial. La teoría económica neoclásica -la preferida hoy por los operadores financieros que desconfían de la emisión exagerada- cuya característica consiste en creer que existe el equilibrio de la curva de oferta y demanda -lo que implica el conocimiento perfecto- y, por tanto, que éste es estático y rígido cuando en rigor es una tendencia -en movimiento- hacia el equilibrio.
Y finalmente la teoría que podríamos llamar del mercado natural ("libre"), iniciada por los escolásticos de la Escuela de Salamanca de los siglos XV y XVI, y retomada, en alguna medida, por la Escuela Austríaca de Economía que sabe que no existe el equilibrio porque no hay conocimiento perfecto, sino que todo evoluciona en tiempo real. Lo que existe es un entorno puntual móvil que tiende al equilibrio en la medida en que se encuentra nuevo conocimiento -nueva tecnología, nuevos métodos de producción, etc.- que siempre es perfectible y, por tanto, en un círculo virtuoso, se vuelve a desequilibrar.
