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La magistral combinación entre los diferentes géneros artísticos basados en la imagen queda latente en los tres videos que han quedado instalados en el Espacio Uno del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Tres creaciones, aparentemente distintas e independientes, pero interrelacionadas y proyectadas en conjunto en grandes pantallas y pequeños receptores de video. Burt Barr, quien califica sus obras como “fotografías que se mueven”, es un especialista en sacar todo el partido posible de la combinación de blancos y negros. Las imágenes plata son corregidas por el artista en un proceso posterior que dota a la secuencia de una estructura visual muy atractiva para el espectador.
La principal obra de Burt Barr que podrá apreciarse en el MNCAR lleva por título August , y consiste en la proyección de un video sobre una pantalla doble donde, gracias a una gran carga de nostalgia, se explora en las cualidades formales del cine y la imagen del video. De la movilidad de la primera creación, Barr pasa a la rigidez de El largo fundido . Aquí, el artista neoyorquino expone una imagen fija, un cubo de hielo, que recuerda mucho a una diapositiva en movimiento. La sensación del deseo no realizado es la que nos transmite la instalación Prison Kiss . La proyección del ecuentro fracasado entre la artista Teresita Fernández y el fotógrafo Tim Davis.
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La principal obra de Burt Barr que podrá apreciarse en el MNCAR lleva por título August , y consiste en la proyección de un video sobre una pantalla doble donde, gracias a una gran carga de nostalgia, se explora en las cualidades formales del cine y la imagen del video. De la movilidad de la primera creación, Barr pasa a la rigidez de El largo fundido . Aquí, el artista neoyorquino expone una imagen fija, un cubo de hielo, que recuerda mucho a una diapositiva en movimiento. La sensación del deseo no realizado es la que nos transmite la instalación Prison Kiss . La proyección del ecuentro fracasado entre la artista Teresita Fernández y el fotógrafo Tim Davis.
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