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Violencia, sexo y crítica tecnológica: Tokyo Ghost es el Blade Runner exagerado que necesitas leer

Una de las mejores obras de ciencia ficción de las últimas décadas con un guion absorbente y un dibujo sobrecogedor.

Una de las mejores obras de ciencia ficción de las últimas décadas con un guion absorbente y un dibujo sobrecogedor.
Regresamos a Tokyo Ghost, el abrumador cómic que nos habla de la adicción tecnológica | David Vinuesa

Arrancamos el año con una crítica retro. Bueno, no tan retro, ya que lo único que tiene de este concepto es que retrocedemos once años en el tiempo. Lo sé, no es tanto tiempo, pero me apetecía traer este Tokyo Ghost a la sección sobre todo porque el dibujo de Sean Murphy necesita reconocimiento anual, mensual y diario. No exagero. ¡Viva Sean Murphy!

Ahora os cuento de qué va esta maravillosa obra de Rick Remender y Sean Murphy, pero antes, análisis técnico de la obra: guion de Rick Remender, dibujo de Sean Murphy, contiene la obra completa, cartoné tapa dura con sobrecubierta, Norma Editorial, 272 páginas y un precio de 38 euros.

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Vamos con la reseña

Colleja seria y necesaria a la adicción tecnológica

Vamos primero con el argumento de la historia de la que ya han pasado varios años, pero que nos sigue golpeando y dando collejas tecnológicas a día de hoy. Sí, nos las sigue dando, porque hoy en día en pleno 2026 somos aún más yonquis de los móviles y de las redes que en 2015, cuando se publicó esta obra.

Rick Remender nos sitúa en las denominadas Islas de Los Ángeles, en el año 2089. De manera literal, la humanidad es adicta a la tecnología hasta niveles más allá de la drogadicción. Tal es la destrucción de la sociedad que la población vive de chutes digitales, algo que ha provocado aún más la división de clases entre muy ricos y muy pobres. Todo ello con un ecosistema tóxico y lleno de polución. Los que mandan son los dueños de la industria del ‘entretenimiento digital’ y están ayudados por la ‘policía’ de este sistema, los alguaciles. Ahí entran nuestros protagonistas, Led Mella y Debbie Declive. Él fuerte, bestial y totalmente enganchado a lo digital. Ella, letal y visceral, intenta sacar al amor de su vida de esta adicción porque ella detesta lo digital. Ambos serán mandados en una misión fuera de la ciudad para encontrar el último lugar libre de tecnología de la Tierra, que es irónicamente "la nación jardín de Tokyo".

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Si el argumento así de primeras les parece poco, Rick Remender llevó todo este universo a la exageración más absoluta y no solo con el dibujo del que ahora hablaremos sino también en guiones con personajes increíblemente deformados para gusto del guionista. No te sorprendas con las barbaridades que hace Remender en este cómic porque no solo hay violencia y sexo por doquier sino también momentos tremendamente desagradables que sirven como metáfora de lo que puede llegar a ser la esclavitud, el servilismo y la sumisión respecto a las élites y su opulencia.

Lo bueno que tiene Remender es que aparte de acción y una gran historia en la que consigues encariñarte con los personajes, Rick no tiene miedo a ponerse bizarro para lanzarnos varias moralejas políticas y sociales. Por eso Tokyo Ghost ha trascendido, porque aparte de un aspecto visual tremebundo también tiene un poder de guion abrumador. ¿Es bestia? Sí. ¿Es necesario? También. Imaginen Blade Runner con toques de Predicador. Pues ya tienen Tokyo Ghost. Amor, violencia, moralejas, dardos a la obsesión por la tecnología y mucho, muchísimo entretenimiento de ciencia ficción. Gracias Rick.

Dibujo exageradamente maravilloso

Me centro ahora en el señor Sean Murphy. ¿De dónde salió este maravilloso genio del dibujo? Porque mucha gente ha descubierto en todo su esplendor al bueno de Sean en Batman el Caballero Blanco, su elseworld en el que no solo dibujaba sino que también guionizaba, pero Murphy ya nos dejó con la boca abierta en obras como este ‘Tokyo Ghost’.

Dos ejemplos:

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Aparte del bien sabido genio que tiene Sean a la hora de dibujar automóviles, cosa que aquí lleva al extremo en todo el mundo del motor, Murphy crea un mundo tan exagerado, pero tan bien hecho que es imposible no enamorarse del lore de Tokyo Ghost. La verticalidad de las ciudades da vértigo real y además Sean logra que todo lo que ves te haga detenerte en cada página o, como mínimo y para no perder ligereza en la lectura, volver atrás una vez acabada la obra para no perderte ningún solo detalle.

Además el guion permite a Sean tocar dos tipos diferentes de paisajes. En un primer término locura tecnológica y luego de repente pasamos a un paraíso natural. No sé al resto de lectores, pero a mí el contraste de imágenes me llevó de la ansiedad de un mundo saturado de tecnología a otro sosegado de naturaleza y tranquilidad. Como digo, un deleite visual que pasados los años sigue con la misma fuerza que la que tuvo hace una década. No es por quitarle mérito a Remender, porque el que imagina este universo es él, sin embargo, mucha gente te habla de esta obra, sobre todo, por lo hecho por Murphy. Sin olvidar el color de Matt Hollingsworth, que supera el sobresaliente para alcanzar la matrícula de honor.

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Respecto a la edición, en mi caso estoy reseñando la edición de lujo de Norma Editorial. Tamaño para Sean Murphy, como era necesario. Así de claro. Esta obra necesitaba amplitud y aquí la tiene. Norma entendió que la mejor manera era darle esa magnitud y por eso es una gran edición. Sobrecubierta con imagen del cómic y dentro portada negra con las letras del título en azul. En el capítulo de extras, guiones y portadas, lo más destacado. Aquí tenéis la portada interior:

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Conclusión: una de las mejores obras de ciencia ficción de las últimas décadas. La edición está a la altura de este gran guion de Remender aunque lo que más destaca es el apartado visual de Sean Murphy. Por cierto, no me quiero olvidar del color de Matt Hollingsworth. Obra de arte absoluta. Si gustan, disfruten de la lectura.

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