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Calvo Serraller. Fin de etapa

Referencia indiscutible del arte en España, director del Museo del Prado, ensayista, catedrático, divulgador, comisario de importantes exposiciones. 

Calvo Serraller. Fin de etapa
Francisco Calvo Serraller | EFE

La muerte de Francisco Calvo Serraller, a los 70 años, cuando hace tan poco tiempo que despidiera a su amigo Eduardo Arroyo en un sentido y, quizá premonitorio, obituario en su periódico, parece sellar el fin de una época en la que hubo una generación de críticos de arte que animaron y convivieron con el despegue del arte contemporáneo en España en los años 70 y 80.

Algunos han desaparecido, como Danvila, Juan Antonio Aguirre, Quico Rivas, Ángel González… otros están en un discreto silencio o apartados de los periódicos como Fernando Huici, Miguel Fernández Cid o Juan Manuel Bonet. Calvo Serraller, como algunos de los citados, tuvieron la oportunidad de impulsar y gestionar museos: el Prado, Reina Sofía, el IVAM primigenio de Valencia y otros museos de la eclosión de las autonomías como el CGAC de Galicia. Todos ellos vivieron y convivieron con los artistas de su momento. Conocían la historia del arte, apoyaron a artistas, se mezclaron con las galerías del momento y, sobre todo, argumentaban, se apasionaban y sabían escribir.

Paco Calvo, cuyo padre nació en un lugar tan bello como frío de la provincia de Teruel, Valdelinares, fue cálido y esquivo, amigo entrañable y sabedor de su influencia desde su tribuna de El País donde tuvo la compañía cómplice de Javier Pradera, Sánchez Harguindey o José Miguel Ullán. No es mala nómina para los tiempos que corren. Su pasión fue el museo de El Prado, al que se mantuvo fiel, a pesar de conocer sus tripas en un momento menos tranquilo que el que dejó su gran amigo Miguel Zugaza.

Sus aportaciones como historiador del arte, la bibliografía sobre arte moderno y contemporáneo, es una muestra de que ha habido una época en España en la que no dominaba el relato cursi en el arte.

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