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Juan Manuel González

'The Amazing Spider-Man'

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El realizador Marc Webb, responsable de la deliciosa comedia 500 días juntos, se estrena como realizador de una franquicia de superhéroes con The Amazing Spider-Man, nueva versión en 3D del mito de la editorial Marvel con un reparto y equipo técnico completamente renovado tras la exitosa trilogía dirigida por Sam Raimi.

Quien dude de la necesidad de continuar la franquicia del trepamuros, una vez éste y Tobey Maguire, el anterior intérprete del personaje de la editorial Marvel más popular en cómic y salas de cine, mencionar tan sólo una cifra: los 890 millones de dólares de recaudación mundial que hace cinco años dio a las arcas de Hollywood la tercera (y peor con diferencia) entrega de las dirigidas por el genio del cine fantástico.

Una vez el realizador de Posesión Infernal acabó su vinculación con la saga, por puro cansancio creativo, Sony se lanzó a renovar la franquicia con nuevo director y reparto, responsabilidad que recayó en el norteamericano Marc Webb, hasta ese momento realizador de una original (y barata) comedia romántica, y las estrellas emergentes Andrew Garfield y Emma Stone, que recogen respectivamente el testigo deinterpretar al pánfilo Peter Parker/Spider-Man y el interés romántico del protagonista, que ésta vez no es Mary Jane Watson sino la no menos célebre rubia Gwen Stacy.

A la hora de abordar un juicio sobre The Amazing Spider-Man corremos el riesgo de valorar la película en base a los innegables intereses industriales que han llevado a prolongar la serie (o reiniciar, por usar el argot de Hollywood) una vez su equipo inicial abandonó la franquicia. O sobre el relativo interés de narrar de nuevo y desde el principio la misma historia que ya abarcó Raimi en su primera película, el de la génesis del héroe y su enfrentamiento simultáneo al amor adolescente y a su primera gran némesis.

No obstante, el acercamiento de Marc Webb al mito de Marvel se distancia de la estética tan definida y gamberra de Raimi para proponer una aproximación algo más dramática y oscura al héroe. Aún conservando las principales claves estilísticas y narrativas de la saga, Webb potencia un romance (el de Parker con Gwen Stacy, teñido de jovialidad y diversión, pero a la vez repleto de malos augurios) y también un componente de thriller de suspense completamente nuevo, con esa subtrama sobre los padres de Peter Parker que -hay que decirlo- se olvida según avanza el metraje, pero deja un interesante hilo del que tirar para las inevitables secuelas (porque al fin y al cabo, no se me escandalicen ahora, esto no deja de ser una franquicia).

Pese a algunos titubeos con el tono de la película, quizá forzadamente familiar, Webb acierta a despachar el encargo con honestidad, venciendo gran parte de las imposiciones narrativas y reservas que genera el abordar la misma historia tan pocos años después. Pese a la escasa solvencia de las episódicas apariciones de Martin Sheen y Sally Field (especialmente abandonada esta última en el montaje final del filme), a lo largo de The Amazing Spider-Man, filme de aventuras adolescentes típico del verano, se suceden suficientes detalles conmovedores, humorísticos y trágicos como para destacar la película como una de las mejores aportaciones al género de las últimas fechas. Sin llegar a la torsión que Christopher Nolan ha aportado a su trilogía sobre el caballero oscuro, Webb y su triplete de destacados guionistas consiguen bucear en la iconografía del mito y aportar un significado nuevo a sus lugares comunes, a la vez que respetan la simbología de un personaje que, al fin y al cabo, se debe a la abundante base de fans.

Pese a esas asperezas, The Amazing Spider-Man consigue alzarse con facilidad como un espectáculo sólo un poco inferior a la que fue la mejor película del personaje, la secuela Spider-Man 2. Y si ello ocurre es gracias a la frescura y sangre nueva que aportan Andrew Garfield y Emma Stone, dos intérpretes que se las arreglan para ir más allá del guión en todos y cada uno de los planos del largometraje. Instantes como aquel en el que ambos acuerdan su primera cita en los pasillos del instituto, la posterior reacción de Peter Parker en un almacén del puerto, o el momento en el que éste se apropia de las gafas de su padre, en uno de esos detalles que señalaba anteriormente, aportan una nueva visión de un personaje entrañable, que Garfield sabe llevar a un territorio diferente al de Maguire. Parker es, en manos del actor británico-americano y Webb, un adolescente rebelde e inteligente mucho más que un nerd encantador, sin que la violencia e imprevisibilidad que aporta le hagan perder vulnerabilidad o encanto.

Pese a sus asperezas, The Amazing Spider-Man es un filme a defender y probablemente el mejor de la franquicia del trepamuros tras la mencionada Spider-Man 2. Teniendo en cuenta que aquel era uno de los mejores títulos del género incluso por delante de la divertidísima Los Vengadores, creo que tan mal no vamos.

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