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Juan Manuel González

'Los amos del barrio'

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Estoy seguro de que, aunque no lo reconozcan, alguno de ustedes, en este país, ha comprado DVD’s a lo largo de la larga vida de este formato. Y aún más, de que aunque sea por casualidad, alguien más -aparte de mí mismo- se ha introducido audazmente en el menú de contenidos para contemplar los ‘gag-reel’, montajes de tomas falsas o eliminadas, que adornan los complementos extra de los mismos. Pues bien: eso mismo es lo que parece Los amos del barrio, una cinta que fue ideada con la calificación PG-13, es decir, para adolescentes, luego transformada en R (calificación que restringe la entrada a los menores de 17 por violencia o lenguaje), y que más tarde fue rebajada de nuevo en su contenido y en su campaña promocional debido a la matanza de los cines de Aurora (por ejemplo, se llegó a cambiar a última hora el título de Neighborhood Watch a simplemente The Watch).

Es precisamente esa confusión, tanto en su génesis como en el momento de su estreno yanqui, lo que transmite la película por todos sus poros. Los amos del barrio, como decía, parece más un montaje preliminar de (divertidas) secuencias eliminadas y ordenadas con una tenue sucesión cronológica, que una película. La excusa del realizador Akiva Schaffer, procedente del Saturday Night Live televisivo, es realizar una parodia cariñosa de la fundamental ciencia ficción de los cincuenta en su versión más paranoica, pero concebida como vehículo para un cuarteto cómico más o menos afinado, muy a la manera de la fundamental Los Cazafantasmas (fundamental, al menos para los que de alguna manera apreciamos el cine comercial de ayer y de hoy).

Con el afán de resolver un sangriento asesinato que perturba al vecindario, cuatro vecinos de una apacible localidad de Ohio deciden formar una patrulla vecinal. El aburrido Evan (Ben Stiller), el torbellino Bob (Vince Vaughn, haciéndose con la película sin dificultades), el violento Franklin (desaprovechado, y delgadísimo, Jonah Hill) y el enigmático Jamarcus (Richard Ayoade, un descubrimiento... o no), naturalmente, aprovecharán la ocasión para correrse una juerga y desplegar toda su jerga y actitudes de machos alienados que ha forjado lo que desde hace tiempo ya se viene denominando nueva comedia americana. Y hablando de alienados, mientras esto ocurre, las evidencias de una presencia extraterrestre y los asesinatos se van acumulando uno tras otro... aunque a nadie parece importarle demasiado, ni siquiera a los propios responsables del filme.

Schaffer logra secuencias tremendamente divertidas en sí mismas, pero Los amos del barrio es verdaderamente desastrosa en su conjunto. La película no tiene una presentación adecuada, avanza a saltos y no se desarrolla. El realizador desaprovecha completamente los ricos motivos que le proporciona el género que está parodiando, que son muchos y variados, y no focaliza. Schaffer, en definitiva, cede sin paliativos ante un equipo de actores capaz de aplastar cualquier guión con su verborrea, pero que bien dirigido ha dado muestras de eficacia. Al final, todo se reduce a un par de ocurrencias o tres y un final pirotécnico que, con estos mimbres, no puede convencernos.

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