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Muere el director de cine Jesús Franco

El director de Killer Barbies y decenas de títulos de terror, erotismo y serie B españoles ha fallecido tras sufrir un ictus.

Jess Franco | Efe
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Chic/Agencias

El director de cine madrileño Jesús Franco, que recibió el Goya de Honor de la Academia de Cine en el 2008, ha fallecido este martes en Málaga a los 82 años después de haber sido hospitalizado el pasado miércoles al sufrir un ictus.

El cineasta fue ingresado en la Clínica Pascual de la capital malagueña y ha muerto esta mañana, ha informado a Efe el director Kike Mesa, que dirigió en 2007 el documental Jesús Franco. Manera de vivir.

Jesús Franco se calificaba a sí mismo como uno de los directores más prolíficos de la historia del cine mundial, con una trayectoria de casi 200 películas, fundamentalmente de terror, erotismo, pornografía, ciencia ficción o aventuras, y se le consideraba pionero del cine fantástico español.

Franco destacó como director de títulos de terror y serie Z como La tumba de los muertos, Drácula contra Frankenstein, además de una de las más recientes, Killer Barbies. En total, dos centenares de largometrajes de los más variados géneros. 

Doscientas películas

 

Pocos cineastas pueden presumir de haber rodado casi doscientas películas en su vida, como hizo el tío Jess -Jesús Franco, Jess Frank, Clifford Brown, David Khunne o P.Johnson, según el caso-, cine serie B, disparatado, extremo, de terror, sexual -erótico y pornográfico-, de ciencia ficción o aventuras.

Autor "maldito" por excelencia, "de culto" para muchos -entre los que cabe destacar a Quentin Tarantino-, este director, guionista, productor, montador, actor y músico a quien encantaba el jazz -también escribía la banda sonora de sus películas- ha fallecido hoy en Málaga tras sufrir el pasado miércoles un ictus cerebral.

Considerado pionero del nacimiento del cine fantástico español, género al que se entregó casi por completo, también tocó la comedia, el drama y el musical.

Estudió Bachillerato en el instituto Ramiro de Maeztu y después comenzó las carreras de Filosofía y Derecho pero apostó por el cine y, así, hizo unos cursos en la Escuela de Cine de Madrid y París.

En 1953 regresó a España. Un año más tarde empezó a trabajar como ayudante de dirección con, entre otros, Juan Antonio Bardem, León Klimovsky, Julio Bracho, Fernando Soler o Joaquín Luis Romero Marchent y, también por entonces, comenzó a escribir; tenía un empleo como representante en Agata Films S.A. donde, en 1958, llegó a jefe de producción.

Incomprendido en la España de aquella época, Franco optó por producir y mostrar gran parte de su cine en países como Francia, Alemania, Suiza, Portugal, Italia o EEUU.

Gran admirador del cine americano, con su productora Manacoa Films afrontó en 1992 el montaje de las imágenes del inacabado Don Quijote de Orson Welles, con quien tres décadas antes colaboró en Campanadas a medianoche (1965).

Ha firmado sus trabajos con una larga lista de seudónimos, entre otros, David Khunne, John O'Hara, Clifford Brown, Pablo Villa o Jess Frank, aunque todos los que le trataron le llamaban cariñosamente "tío Jess".

Debutó con el largometraje Tenemos 18 años (1959), pero no fue hasta Gritos en la noche (1961) cuando su labor dejaría una huella imborrable en la cinematografía.

Necronomicon (1967) es, probablemente, la cinta más importante del artista, que recordaba con orgullo cómo el mismísimo Frizt Lang enumeraba esta cinta entre sus películas preferidas.

En 1968 tuvo su primer contacto con el personaje de Fu-Manchú, (inolvidable Christopher Lee) que rodó con él Fu-Manchú y el beso de la muerte (1968) y El castillo de Fu-Manchú (1969), con el que más tarde, en los setenta, rodaría también El conde Drácula.

De esa época son El diablo que vino de Akasawa, Eugenie y Sex Charade, todas estrenadas en 1970; y después vinieron La hija de Drácula (1971), la aclamada La venganza del doctor Mabuse (1971) y Diario íntimo de una ninfómana (1972).

Franco fue un director muy prolífico, capaz de rodar sesenta películas sólo en la década de los setenta, con actores de la talla de Klaus Kinski, Jack Taylor o Fernando Fernán Gómez; Drácula contra doctor Frankenstein (1972); El sádico de Notre Dame (1974); Aberraciones sexuales de una rubia caliente (1976), Las diosas del porno (1977)....

En los 80 rodó, entre otras, Sexo caníbal (1980); Aberraciones de una mujer casada (1981); Las orgías inconfesables de Enmanuelle (1982); Una rajita para dos (1984); Historia sexual de O (1984); La mansión de los muertos vivientes (1985) y la cínica Falo Crest (1987).

Entre sus últimas películas figuran Killer Barbies contra Drácula (2002); Snakewoman" (2005), las sagas de La cripta de las mujeres malditas (2008), y La cripta de las condenadas, el experimento Paula-Paula (2010).

A sus 82 años, Franco hizo una última cinta, Al Pereira vs. the Aligator Ladies, estrenada hace sólo unos días, el 22 de marzo, la más radical de cuantas pueblan su particular modo de entender el cine.

El polifacético artista también escribió varios libros, entre ellos, Lina (1996), dedicado a su mujer y musa, montadora y protagonista de muchas de sus películas, cuya muerte hace dos años sumió al cineasta en una profunda tristeza, y Memorias del tío Jess (2004), donde cuenta los hitos principales de su biografía.

Gran intelectual, el rebelde, controvertido y marginal Jesús Franco que hizo de la serie B todo un arte deja tras de sí una legión de huérfanos, aunque también un buen puñado de detractores que, tal vez ahora, vean su cine de otra manera.

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