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Oscar 2016: los más reñidos e hipócritas

Es casi como un ritual cinéfilo: con la muerte del invierno llegan siempre los Oscar.

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Es casi como un ritual cinéfilo: con la muerte del invierno llegan siempre los Oscar.
Los actores nominados a los Oscar 2016 | Cordon Press

Es casi como un ritual cinéfilo; con la muerte del invierno llegan siempre los Oscar. Con una particularidad: la 88 edición de los Premios de la Academia de Hollywood viene, por segundo año consecutivo, con la sombra del racismo planeando sobre el auditorio Dolby de Los Angeles. Porque tanto si se apoyan las tesis tras el famoso #OscarsSoWhite como si no, podemos coincidir en la hipocresía que ha rodeado al fenómeno. Todo en un año que, hay que decirlo, en lo cinematográfico está más reñido que nunca, sin claros favoritos a los principales premios.

¿Conseguirá Iñárritu repetir su triunfo del año pasado con El Renacido? ¿O la (sólo aparentemente) menos furiosa Spotlight dar la sorpresa y adelantarla a última hora? ¿O será la "intrusa" Mad Max, orgullosa representante de la estirpe del blockbuster veraniego, la que consiga hacerse con algo más que los premios técnicos? Un clamor popular desea que Leonardo DiCaprio y Sylvester Stallone sean premiados, cosa que parece que ocurrirá, aunque la categoría donde concursa este último -actor secundario- sólo puede calificarse de reñida. Y no olvidemos que el de Titanic ha sido nominado en cinco ocasiones anteriormente, y en muchas de ellas también figuraba a la cabeza de las apuestas...

Olvídense de aquel lugar común de que los Globos de Oro (que este año fueron para El Renacido) son la antesala de los Oscar. Sí y no. La presencia de una decena de premios otorgados por los diferentes gremios, sindicatos y organizaciones (directores, guionistas, actores, productores, críticos...), conformados muchos de ellos por los más de 6.000 integrantes que componen la Academia de Hollywood, también ayudan a predecir lo que ocurrirá la noche del domingo. Y en este sentido, la cosa este año está muy, muy repartida, con La Gran Apuesta llevándose el premio de los Productores, Spotlight el de los Actores (el gremio más numeroso en la Academia, por cierto) y El Renacido el de los Directores. La película de Iñárritu, eso sí, cuenta en su estantería no sólo con el premio de la Prensa Extranjera sino también con el británico BAFTA, además de un notable éxito de taquilla, lo que podría decantar la balanza a su favor.

De modo que el mexicano -que en la premiada Birdman arremetió contra el mismo Hollywood que siempre ha pagado sus filmes y esa Academia cuyos integrantes blancos corteja, y que con la por otro lado más que aceptable El Renacido cree haber descubierto al mundo un nuevo género, el western- parece estar, pese a todo, cada vez más lanzado hacia el premio, pese a ser la suya la última de las hipocresías que justifican el titular de este artículo. Pero su ventaja es exigua y nada de lo enunciado hasta ahora garantiza nada. Al final, el sistema de voto de la Academia, preferencial con varias rondas que progresivamente van borrando la menos votada, tiene su parte de culpa. Al ordenar los académicos sus películas favoritas, la película más votada no tiene por qué reunir la mayoría necesaria como en un mayoría simple. Y, por tanto, los segundos votos pueden borrar del mapa de un plumazo a la favorita. Este año, emoción hasta el final.

De modo que, en lo que a premios se refiere, en esta confusa edición nadie sabe qué pasará la madrugada del domingo al lunes. Sólo que muchas, muchas estrellas de cine subirán al escenario y recorrerán la alfombra roja del Dolby Theatre de Los Angeles en un clima de calma tensa. Lo cierto es que, no importa quien gane -y por mucho que, ojo, un realizador latino sea el principal aspirante a llevarse la estatua a mejor película y director- los Oscars de 2016 van a estar dominados por la campaña de presión contra la Academia aglutinado tras el hashtag "Oscars so white". El boicot de estrellas como Will Smith y Spike Lee; la ausencia real -es un hecho, miren la foto- de nominados negros en los premios más mediáticos (quizá porque no se molestaron en hacer películas presentables); las discutibles modificaciones históricas introducidas por la presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, realizadas con una celeridad digna de elogio... Todo ha marcado las semanas previas a la ceremonia tanto como la del probable Oscar a Leonardo DiCaprio, convertido en el emblema mediático de la gala de este año.

Hay otra cosa segura, y es que que el cómico Chris Rock -que, casualidad o no, ha articulado gran parte de su carrera en el espectáculo abordando el tema racial, o al menos el de una identidad "negra"- aprovechará enormemente la complicada coyuntura para su monólogo. ¿Sanará heridas a través del humor o bien profundizará en ellas? Rock tendrá este año una doble responsabilidad, ya que no sólo deberá conducir la gala sino que también ser el responsable de canalizar un tema terriblemente espinoso y con una repercusión social más profunda que cualquier película.

Racistas o no, en el camino a los Oscar ha habido víctimas. Sólo que mientras filmes como Straight Outta Compton (sobre el grupo de rap N.W.A.) o La verdad duele (protagonizado por Smith) lamentaron públicamente y con un importante carga de victimismo su ausencia de nominaciones; otros como el excelente thriller Sicario, los actores Johnny Depp por Black Mass e Idris Elba por Beast of no Nation, así como Ridley Scott como director por Marte, llevaron su propio drama en silencio. Ellos también pueden considerarse excluidos de las nominaciones. ¿Y alguien ha mencionado a Spielberg, ignorado como director mientras su filme, El Puente de los Espías, era finalmente nominado?

Aunque para furia, la de Harvey Weinstein, que este año ha visto como sus dos apuestas principales, Los odiosos ocho de Quentin Tarantino y el drama lésbico Carol, de Todd Haynes, se convertían en las -esta vez sí- grandes olvidadas de la noche. A La chica danesa, otro filme de corte dramático realizado por un habitual de los Oscar, el británico Tom Hooper, le ha pasado algo parecido. Se logró colocar a sus intérpretes en las categorías de actuación principales, pero el biopic del pintor transexual Einar Wegener no logró llegar más arriba. El Oscar a Ennio Morricone por el western de Tarantino tiene aroma honorífico y se da también por hecho, como también el de mejor película animada para Inside Out, la penúltima película de (¿lo adivinan?) los estudios Pixar.

La última ronda de las votaciones comenzó el pasado viernes. Mientras ustedes leen esto, el ganador se define. Y siguiendo el vocabulario americano, los contendientes ya han hecho sus últimos lanzamientos. Las nueve películas principales (La gran apuesta, El Puente de los Espías, Brooklyn, Mad Max: Furia en la Carretera, Marte: The Martian, El Renacido, La habitación y, Spotlight) ya han culminado su campaña... y en los Oscar no hay pactos que valgan.

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