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'Dream Scenario', o la confirmación de que Nicolas Cage es un gran actor

Dream Scenario es, pese a algunos vicios "indies", una formidable comedia dramática sobre la toxicidad humana.

Dream Scenario es, pese a algunos vicios "indies", una formidable comedia dramática sobre la toxicidad humana.
Nicolas Cage en Dream Scenario. | Vertigo

Hay películas inclasificables que, en realidad, hablan con una claridad meridiana sobre el espectador contemporáneo. Y digo bien: sobre. Dream Scenario es un ejemplo de ello: la película de Kristoffer Borgli acomoda los arquetipos de la psicología analítica de Jung a tiempos rabiosamente actuales de redes sociales, memes y cancelación a través de la peripecia, un poco cómica, un poco dramática y algo terrorífica de un apacible profesor de universidad que comienza, de manera inexplicable, a aparecerse en los sueños de la gente.


Dream Scenario es, sobre todo, una oportunidad para Nicolas Cage (y ha habido más de una: acuérdense solo de Pig) de interpretar a un hombre común y corriente -o todo lo que podría serlo un Nicolas Cage- que, como si de Freddy Kruger se tratase, se ve envuelto en un suceso fantástico. Es solo la excusa que permite a la película investigar en formato tragicómico el funcionamiento del inconsciente humano y el temible y perfecto amolde con la comunicación social en tiempos de noticias virales, gifs y, aunque parezca extraño, capitalismo en su versión más tóxica y desatada.

Ni qué decir tiene que Dream Scenario reflexiona sobre unos tiempos lunáticos y el potencial trágico, y lo que supone, la fama tal y como la entendemos. Lo hace sin ambajes, de manera directa, con algunos momentos divertidos y otros desoladores. Es una pena que el formato que típico de la productora A24, responsable de los éxitos del aquí productor Ari Aster como Midsommar o La Bruja, parezca imponer una cierta distancia intelectual sobre el drama y la comedia, un cierto aire de indescifrable misterio que viene bien para la melancolía pero en otras ocasiones aplaca el impacto emocional de un relato quizá demasiado pendiente de la analogía.

Porque lo que hace Nicolas Cage en la película es brutal, conmovedor, además de un sincero ejercicio de reflexión sobre su propia figura artística y humana, que devuelve en todo momento a Dream Scenario a la realidad. Convertido él mismo en actor meme, el protagonista de Leaving Las Vegas y Cara a Cara utiliza la quijotesca peripecia de su personaje para plasmar una interpretación auténtica, real, de ese payaso triste que podemos ser todos. Una vez resituada su habitual rabia histriónica -presente, subterránea, perfectamente canalizada y contenida- el resultado es un trabajo que parece querer provocar cierto remordimiento a los críticos de su, cierto, inimitable histrionismo.

Afortunadamente no todo es "meta" en una película que se muestra atroz en el retrato de una sociedad profundamente hipócrita e inmadura (no es baladí el perfil joven de muchos de los acosadores) y que podía haberse quedado en su llamativo punto de partida, pero poco más. Hay momentos deliciosamente misteriosos en la película (esa secuencia de terapia colectiva en el polideportivo) pero es en los más llanos y simples donde Dream Scenario gana la partida.

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