
Vitalidad, pasión, violencia, placer… los personajes del cine de Tony Scott son como el propio Tony Scott. Y Tony Scott es un poco lo contrario de su hermano Ridley, cuyas películas -serias, adustas, misántropas- parecen destinadas a la eternidad. No obstante, ambos son estetas de primera categoría, y en registros distintos comparten una preocupación por la imagen que hace que su cine sea eso: cine.
En el segundo de los especiales dedicados a su cine en el programa de esRadio Prohibido contar ovejas, Felipe Couselo contó con el periodista Raúl Álvarez y los habituales Juanma González y Dani Palacios para repasar la trayectoria del director. Un repaso que comenzó con clásicos como Amor a quemarropa (1993) y Marea Roja (1996) y finalizón con Imparable (2010), el último título de Tony Scott antes de su muerte.
En todos los títulos de la segunda mitad de su vida Scott potenció un estilo visual que ya era muy marcado, caracterizado por el uso de luces contrastadas, colores saturados y montaje crecientemente rápido. Una estética moderna y energética que lo diferenció de otros cineastas de su generación y que en películas como Dominó llevó a su paroxismo.
Nació el 21 de junio de 1944 en North Shields, Inglaterra, y fue el hermano menor del también director Ridley Scott. Desde joven mostró interés por el arte y la imagen, estudiando en el West Hartlepool College of Art y más tarde en el Royal College of Art de Londres. Y aunque su fama se la debió a Top Gun, el gran éxito de Tom Cruise que marcó su carrera, Tony Scott despuntó en muchos otros vibrantes largometrajes, la mayoría pertenecientes -eso sí- al género del thriller en sus distintas variantes.
Tony Scott falleció el 19 de agosto de 2012 en Los Ángeles. Por su propia mano tras, al parecer, recibir un diagnóstico fatal, tirándose del puente Vincent Thomas. Su muerte, tan espectacular como la de sus personajes de ficción, conmocionó al mundo del cine. Pero su carrera llegó más lejos de lo que él mismo quería: lejos de ser un cineasta comercial e intrascendente, redefinió el cine de acción moderno, inspiró a generaciones de realizadores y dejó una filmografía caracterizada por la intensidad

