
Los premios BAFTA del cine británico quedaron en segundo término la noche del domingo cuando John Davidson, activista dedicado a concienciar de la enfermedad de Tourette que él mismo padece y en cuya vida se basa la película Incontrolable (I Swear), que dio la sorpresa de la noche con el premio al mejor actor a Robert Aramayo, gritó "¡negros!" cuando los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo presentaban un premio al film Avatar. Fuego y Ceniza, dejándolos paralizados en escena.
Delroy Lindo says him and Michael B. Jordan did "what we had to do" to continue presenting at the BAFTAs after John Davidson shouted the N-word in an involuntary tic.
He said he wishes "someone from BAFTA spoke to us afterwards."
(Source: https://t.co/CetXlW2PDv) pic.twitter.com/QM425fPt2M
— DiscussingFilm (@DiscussingFilm) February 23, 2026
Gran parte del colectivo de artistas presente esa noche parece no encajar muy bien los exabruptos de Richardson, quizá una presencia demasiado molesta y poco carismática. La enfermedad de Tourette no tendría el mismo glamour que otras denuncias como la situación en Gaza o, efectivamente, el racismo y la violencia en las calles, con graves insultos dirigidos esta vez al "intruso" en la gala. La BBC ha lamentado su equivocación al no eliminar el momento del insulto durante la emisión.
Richardson decidió personalmente abandonar la ceremonia, tras constatar el humor de la platea de los BAFTA, que empeoraría mucho después con la recepción mediática del insulto. Y la cuestión no parece que vaya a suavizarse, creando una situación distópica: una persona con una condición que le hace proferir insultos involuntarios es acosada en las redes por aquellos que no desconocen o no comprenden el diagnóstico.
El actor Delroy Lindo sigue considerándose víctima y ha lamentado que "nadie los BAFTA habló con nosotros después", aunque la organizacion de los premios advirtió de la condición de Davidson a los asistentes. "Hicimos lo que teníamos que hacer", aseguró en una entrevista posterior.
Más tarde el presentador de la gala, el actor Alan Cumming, agradeció a la audiencia la paciencia por los estallidos inesperados de Davidson, que también habían sido enunciados previamente. "Quizás hayan notado un lenguaje fuerte de fondo. Esto puede ser parte de cómo el síndrome de Tourette se manifiesta en algunas personas, ya que la película explora esa experiencia. Gracias por su comprensión y por ayudar a crear un espacio respetuoso para todos", dijo Cumming.
Pero las reacciones de la comunidad artística y los medios no han dejado de sucederse, y no pocas de ellas son extrañamente poco solidarias. El actor afroamericano Jamie Foxx publicó un mensaje en redes sociales asegurando que los estallidos de Davidson no son incontrolables, como establece el diagnóstico oficial. "¿De todas las palabras que podía decir, Tourette te hace decir eso?". "No, quería decirlo de verdad. Inaceptable". Muchos internautas recordaron a Foxx algunas acusaciones de agresiones sexuales en su pasado reciente que sí habrían sido realizadas de manera voluntaria.

La polémica no dejó de crecer y Richardson, que llegó a superar un intento de suicidio relacionado con su enfermedad, ha tenido que emitir un comunicado en medio del calvario, lamentando su comportamiento y describiendo su dolor por la situación, calificándose de "profundamente mortificado".
"Quería agradecer a los BAFTA y a todos los que participaron en la ceremonia de los premios anoche por su apoyo y comprensión, y por invitarme a la retransmisión. Agradecí el anuncio al auditorio antes de la grabación, advirtiendo a todos que mis tics son involuntarios y no reflejan mis creencias personales.
Me animó la ovación que siguió a este anuncio y me sentí bienvenido y comprendido en un entorno que normalmente me sería imposible. Además del anuncio de Alan Cumming, la BBC y la BAFTA, solo puedo añadir que me siento, y siempre me he sentido profundamente mortificado, si alguien considera que mis tics involuntarios son intencionales o tienen algún significado.
Estuve presente para celebrar la película de mi vida, I Swear, que, más que cualquier película o documental de televisión, explica los orígenes, la condición, los rasgos y las manifestaciones del síndrome de Tourette. He dedicado mi vida a apoyar y empoderar a la comunidad de Tourette y a enseñar empatía, amabilidad y comprensión a los demás, y seguiré haciéndolo. Decidí abandonar el auditorio al principio de la ceremonia, consciente de la angustia que me causaban mis tics".
Mientras, las acusaciones a Richardson continúan, sin importar que parte de los receptores e internautas señalen que la enfermedad y los tics son involuntarios.

