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'El ser querido': Sorogoyen somete a Bardem y Luengo a la angustia absoluta

El oscarizado intérprete y la protagonista de Antidisturbios encarnan a un padre e hija distanciados en el drama de Sorogoyen de cine dentro del cine.

Desde su presentación en el prestigioso Festival de Cannes, se ha generado una gran expectación en torno a El ser querido, la nueva película dirigida por el aclamado cineasta Rodrigo Sorogoyen. Coescrita junto a su habitual colaboradora, Isabel Peña, esta producción llega a las salas esta última semana de agosto, no siendo la mejor fecha para un estreno de este tipo.

La película cuenta con un reparto estelar encabezado por dos grandes figuras de nuestro cine: Javier Bardem y Victoria Luengo. Ambos intérpretes ofrecen unas actuaciones tan sobresalientes que ya se dan por seguras las nominaciones a los Premios Goya.

La trama de El ser querido nos propone una experiencia de cine dentro del cine a través de una historia sumamente íntima y personal. El argumento gira en torno a un reputado director cinematográfico (Javier Bardem), célebre tanto por su innegable talento como por sus excesos y su carácter irascible, quien decide recuperar el contacto con su hija (Victoria Luengo), una actriz que no ha logrado destacar en su profesión. Tras años de distanciamiento, el realizador le propone ser la protagonista de su próxima y última película, un reencuentro que desencadenará un proceso creativo de enorme intensidad.

'El ser querido'

El desarrollo del rodaje se muestra sumamente complejo y conflictivo, exponiendo las profundas soledades de unos personajes incapaces de mirarse a la cara. Uno de los momentos más impactantes del filme es la escena de la comida, una secuencia que comienza con risas nerviosas y que, de forma implacable, el director transforma en una experiencia de crueldad y angustia absoluta para su hija, dejando una profunda huella en el espectador.

Desde el punto de vista técnico, Sorogoyen experimenta con diversos recursos visuales y formatos, transitando de manera magistral entre el blanco y negro y el color saturado. El director emplea planos secuencia, picados extremos y primeros planos muy cerrados —llegando a enfocar únicamente un ojo— para sumergirnos en la psicología de los personajes y dotar a la narración de un tono muy particular.

A pesar de que no toda la crítica internacional en el Festival de Cannes la acogió con el mismo entusiasmo que los periodistas españoles, muestra de que se trata de una obra polarizadora y compleja no apta para todos los paladares comerciales, tiene un indudable valor artístico.

Pincha en el vídeo para escuchar toda la crítica.

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